Zoomafia

Existe un gran negocio alrededor de los perros y gatos abandonados en España. Un tráfico ilegal de animales que reporta grandes beneficios y que afecta a numerosas provincias españolas.


25 de Marzo de 2017

Desde hace años, el Servicio de Protección de la Naturaleza, Seprona, de la Guardia Civil, investiga varios casos con la dificultad de conocer el destino final de estos animales. Ya quedan muy pocas dudas de que la ‘zoomafia’ tiene un coto muy rentable en España y, por ende, en Andalucía.

Tal y como indica una experta en la materia, a finales del pasado siglo salió a la luz el primer estudio sobre exportación de animales abandonados desde España a otros países europeos. “Ese estudio dejaba entrever la existencia de una posible red de tráfico de animales con destino a laboratorios  farmacéuticos, basándose por un lado en la  imposibilidad de poder demostrar  el destino de los animales enviados al extranjero por las  APAP y por otro por contar con muchas evidencias de irregularidades, contradicciones y falta de concreción a la hora de las comprobaciones de las adopciones”, señala esta mujer que por su labor de investigación prefiere mantenerse en el anonimato.

Recuerda que en el año 2007 saltó a los medios de comunicación una noticia que reflejaba una realidad sin precedentes en la provincia de Cádiz, “el sacrificio de forma brutal de los perros y gatos abandonados, que se encontraban en un centro de recogida de animales abandonados, mediante la administración de un paralizante muscular (Mioflex), que provocaba la muerte de los animales por asfixia precedida de una agonía en la que el animal permanecía consciente en todo momento”, un hecho que se está juzgando este mismo año.  Según los datos oficiales, durante 2.007 se habrían sacrificado alrededor de  570 perros mediante este procedimiento.

Precisamente este suceso fue el punto de inflexión que dio lugar al nacimiento de un notable incremento de las asociaciones protectoras de animales en España. Según la experta, “los datos oficiales nos muestran una notable presencia  de asociaciones de este tipo. A modo de ejemplo, si buscamos en el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior, filtrando por las palabras “protectora de animales”, el resultado que nos devuelve el resultado de 529. Si con las mismas palabras buscamos en el Registro de Asociaciones de Justicia e Interior de la Junta de Andalucía, el resultado es de 131 asociaciones”.

“No obstante”, añade, “es difícil cuantificar el  número de asociaciones existentes en estos momentos debido a la multiplicidad de nombres utilizados por las asociaciones protectoras de animales para su denominación sin que consten las palabras protectora de animales”.

Si nos centramos en la provincia de Cádiz, según los datos obtenidos del registro de asociaciones, “tenemos  que existen 192 asociaciones relacionadas con la protección de animales y plantas. De éstas, el  54,40 por ciento está relacionadas con perros y gatos  (104 asociaciones)”.

Asimismo  “si atendemos a los datos fundacionales, desde 2013 hasta mediados de 2015 han aparecido 49 asociaciones.  A estas asociaciones hay que sumar la cantidad de personas que de forma particular realizan las mismas funciones que estas asociaciones pero que no se encuentran registradas ni controladas de ninguna forma”.

Un momento clave se vivió en 2010, cuando aparece el ‘Informe Vicky. Tráfico masivo de perros y gatos’ y en 2011 el ‘Informe Vicky. Tráfico masivo de perros y gatos. 2ª Parte’, los cuales hablan de la necesidad de descubrir “prácticas oscuras que se ocultan bajo el disfraz de la protección” y que esconden rentables negocios.

Pero, ¿qué hay de cierto en estos supuestos rentables negocios? Si atendemos al coste de un animal abandonado cuando se saca de un centro de recogida tenemos que el coste total, tras el microchip, la cartilla, la vacunación y la esterilización, para un macho, 175 euros y para una hembra, 205 euros.

A estas cantidades, según la experta en Zoomafia, “habría que sumar el coste que supone la estancia en Residencia o acogida hasta su salida a la UE, la cual se estima en unos 30 euros por animal (10 euros por día), el transporte nacional hasta el punto de salida al extranjero, unos 50 euros por animal, y el coste del transporte hasta el país (UE) de destino unos 120 euros por animal”.

Esto totaliza un coste de un animal abandonado que ronda los 375 euros en animales machos y los 405 euros en animales hembra, que abona supuestamente el adoptante final.

Eso sí, “hay que valorar estos costes son sobre animales sanos. Cuando el animal presenta alguna enfermedad, el tratamiento para su restablecimiento incrementa notablemente la factura final, incremento derivado no sólo del tratamiento veterinario necesario, sino del aumento de  la estancia del animal”.

Este coste corre a cargo de las protectoras extranjeras que abonan las cantidades debidas a las personas o protectoras españolas que han intermediado en el envío del animal para que realicen los pagos correspondientes.

“El enriquecimiento”, relata la experta, “vendría determinado por el hecho de que esos costes son generales, no son los que se abonan realmente (las protectoras y personas afines suelen gozar de descuentos que rondan el 50 por ciento del precio real) y se justifican mediante notas (no facturas) de venta que se facilitan a los pagadores pero que distan mucho de los precios reales abonados”.

A modo orientativo,  “atendiendo a las cantidades mencionadas, los perros y gatos abandonados en España y enviados al extranjero movieron en el año 2015 alrededor de 12.000.000 de euros (basándonos en datos de envíos registrados sanitariamente)”.

Además, “al ser las protectoras entidades sin ánimo de lucro, no están sometidas a un control fiscal normal y las personas que realizan estas labores de forma particular se escudan en ser animalistas y realizar esas funciones sin ánimo de lucro”, señala.

“Si a esto añadimos que la mayoría de las protectoras y estas personas reciben donativos a fin de costear los gastos que tienen en su funcionamiento diario, los gastos reales se ven disminuidos de una forma bastante considerable”, concluye.

Pero ¿cuál es el modus operandi de estas protectoras y personas?… Según la experta consultada por este medio, la norma establece que los animales abandonados pueden ser cedidos una vez esterilizados, vacunados, identificados (microchip y cartilla sanitaria) y desparasitados previo pago de estos gastos y previa evaluación de los peticionarios.

“Como regla general estas personas y protectoras comienzan publicando anuncios de posibles sacrificios de animales en los centros de acogida (perreras municipales), solicitando ayuda para poder sacar los animales de estos centros de exterminio,  que es como los denominan”, indica.

Una vez sacado el animal del centro “se gestiona con un centro veterinario el ‘microchipado’, vacunado, desparasitado y esterilizado del animal, y el mismo es trasladado a una casa de acogida o una residencia, puesto el animal a nombre de la protectora, animalista o supuesto adoptante en el extranjero”.

En este punto, hay que señalar que “tanto las casas de acogida como las residencias  suelen ser ilegales, carecen del preceptivo núcleo zoológico para su funcionamiento pero por contra son mucho más baratas”.

Además, el ‘microchipado’, vacunado, desparasitado, y esterilización del animal, aunque debe de realizarse por el centro de recogida, antes de la entrega del animal, como establecen las distintas normativas autonómicas, “se suele realizar a posteriori por la propia protectora o persona que se hace cargo del animal, la cual suele contar con uno o varios veterinarios concertados que le bonifican los precios y en algunos casos falsean los gastos justificándolos, como se ha dicho anteriormente, con notas de venta que carecen de cualquier validez fiscal/tributaria”.

Allí permanece el animal “hasta que es trasladado a otro punto de España donde otra persona o protectora se hace cargo del mismo para su envío bien a otra protectora o persona española (que realizará  el mismo paso hasta que llegue al punto de salida a la UE) o bien para su envío a otro país de la UE.. Esto supone que el animal se puede mover por toda España antes de salir a su destino en otro país de la UE, dificultando de esta forma el seguimiento del animal”, explica.

Los animales salen con destino a diversos países de la UE en avión (de forma individual) o en transportes por carretera (en grupo), expidiéndose un documento Traces por cada destino de animales, “documento que en ocasiones se falsea de forma que se hace constar que los animales han permanecido en el centro de expedición al menos 48 horas antes de su salida, cuando en realidad se encuentran en núcleos zoológicos clandestinos (residencias, casas de acogida, Instalaciones de la protectora….) siendo trasladados al punto de salida el mismo día de la expedición”.

Una vez en el país de destino, nos explica la experta en Zoomafia que “el animal pasa a registrarse en el Registro de animales de compañía del país correspondiente tras ser entregado al supuesto adoptante final”, pero “el problema radica al comprobar las distintas bases de datos europeas. La mayoría de los animales no aparecen registrados en esas bases de datos, con lo cual los animales desaparecen, al menos burocráticamente, y se desconoce el destino de los mismos debido a que los diferentes países se escudan en la protección de datos para no facilitarlos”.

Por ejemplo, “se sabe que en Italia se subvenciona entre 3 y 7 euros  por animal y día a los centros autorizados de recogida de animales, motivado por la normativa italiana la cual  prohíbe el sacrificio de los animales abandonados; y ese es el supuesto fin de transporte de animales españoles abandonados a Italia”. Una perrera (canile) con 100 perros obtiene unos ingresos diarios de entre 300 y 700 euros diarios. Según el informe de ‘l´Osservatorio Nazionale  Zoomafia (Rapporto Zoomafia)’, a fin de mantener unos ingresos constantes, los animales sobrantes se destinan a peleas, laboratorios, peletería, etc.

Lo peor de todo es que “se desconoce cuál es el destino de la mayoría de los animales en Alemania y en el resto de países, pero en base a un informe publicado por la UE sobre bienestar de perros y gatos en prácticas comerciales en la UE, en 2014 España ocupaba el primer puesto de países con envío de animales dentro de  la UE con el 36,4%  en perros y el 47,5% en gatos, siendo el país de la UE con mayor recepción de estos animales Alemania (57,15 en perros y 55,1 en gatos)”.

El motivo del desconocimiento del destino de los animales en los países de la UE “está directamente vinculado con los transportes ilegales de animales, transportes no registrados que se realizan con animales abandonados, encubiertos en la continua movilidad de los animales que hace muy difícil realizar un seguimiento de los mismos, posibilitándose además el envío de animales enfermos”.

A modo orientativo baste decir que mientras en 2010 se registraron el transporte a la UE de unos 1.600 animales (perros y gatos) desde España. Los resultados de la encuesta que realiza la Fundación Affinity desvelaba el envío de unos 15.000 perros y gatos al extranjero.

En definitiva, “si tenemos en cuenta que posiblemente, desde 2010 hasta la fecha, la cosa haya mejorado notablemente, y si todo lo mencionado lo relacionamos directamente con el iceberg de la delincuencia, podemos suponer sin lugar a dudas que sólo tenemos conocimiento del 20 por ciento de la realidad, quedando el 80 por ciento restante invisible a nuestros ojos”.

Traducido en cifras, “podríamos estar hablando de que el movimiento económico que generan estos animales pudiera estar suponiendo en España en torno a una cifra superior a los 50.000.000 de euros”.

Además, señala la experta que “todos acaban ganado: por un lado los centros municipales de recogida de animales, los cuales sufren de la crisis económica de sus ayuntamientos respectivos, eluden el gasto de identificación, desparasitación y desinfección de los animales, quitándose las administraciones  el problema de animales abandonados, delegando esta función en las protectoras”.

Por otro lado, “algunos veterinarios aumentan el volumen de ingresos por el mayor número de pacientes; mientras que las protectoras y personas asimiladas justifican unos gastos superiores a los reales y obtienen beneficios además de suculentos donativos en algunos casos”.

Y por último, “también se fomenta la economía clandestina mediante la aparición de casas de acogida, residencias, transportes y trasportistas ilegales. Un negocio redondo como se puede deducir”, concluye la experta consultada por este medio, quien añade que “si hablamos de los destinos, pues desde empresas farmacéuticas hasta prostíbulos donde se practica la zoofilia”. Aunque de esto hablaremos en otra ocasión….

Noticia publicada en andaluciainformacion.es

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