Un perro de caza bucea en el mar para pescar langostas y subirlas a un barco

perro de caza

El labrador, una raza de perros de caza destinada al cobro de las piezas no sólo trae perdices o patos sino que es capaz de pescar langostas en el mar.

Por Carlos Vignau

perro de caza

Los labradores son una de las razas de perros de caza más populares a nivel mundial. Con origen en la remota península americana del Labrador, este perro tiene la cualidad de traer todo tipo de piezas hasta los pies del cazador.

Además de esta formidable capacidad de cobro, también suelen ser nadadores portentosos, capaces de atravesar las aguas más gélidas hasta alcanzar los patos abatidos en las cacerías de acuáticas.

Esa capacidad innata la presenta el perro protaogonista del siguiente vídeo que no sólo es capaz de nadar sino que le apasiona bucear y aprovecha esta cualidad para pescar de forma increíble las langostas que le señala su amo.

El perro se zambulle, bucea, muerde con su boca al crustáceo y vuelve a la superficie para depositar la langosta en el barco.

¿Cómo enseño a mi perro de caza a cobrar la pluma?

Muchos perros de caza, demostrando un perfecto cobro de perdices, codornices y becadas, rehusan las torcaces o los patos. La razón es que estas dos últimas especies tienen mucho más plumón, algo que les resulta desagradable al embocar la pieza, negándose a cogerlas.

Enseñarles desde pequeños a portar objetos y a traérnoslos mediante el comando ‘cobra’ nos ayudará en el futuro a que nos traigan las piezas de caza.

Cambiarles la pieza por un buen premio, verbal o gustativo, nos ayudará en la entrega, y una perfecta llamada será la base para que venga hacia nosotros cuando tenga la presa en la boca. Recordad que la base de un buen cobro es la confianza y la jerarquía.

La primera es fundamental para que no sienta miedo a la hora de coger y transportar la pieza y la segunda, para saber que somos sus amos y nos la tiene que traer y entregar.

¿Cómo y dónde puedo entrenara mis perros de caza en época de veda?

Buena pregunta, ya que la ley nos impide sacar a nuestros perros de caza sueltos por el campo o, en el mejor de los casos, sólo lo permite si están bajo control… y para ello han de estar perfectamente adiestrados. De nada suele servir que nos obedezcan en nuestro jardín: cuando salgamos al campo no nos harán ni caso si antes no hemos trabajado con ellos en ese medio.

Y es que la motivación de estar en la naturaleza es tan grande que les costará obedecernos. Su mirada nos dice que una cosa es obedecer en casa y otra muy distinta hacerlo en el monte. Muchos cotos cuentan con zona denominadas ‘de perros’. Son una opción perfecta, pero también es cierto que suelen estar restringidas a ciertas fechas, por lo que legalmente no podremos utilizarlas todo el año.

Otra alternativa es acudir a los cotos intensivos. Es cierto que supone un desembolso económico, pero será mejor que tener a nuestros perros de caza sin adiestrar y pasando largas temporadas durante el año sin poder pasear libres, sin la correa.