Un enorme jabalí ataca a este cazador después de tres disparos

jabalí

El jabalí no se lo pensó dos veces y aunque iba perseguido por los perros embistió de forma violenta al cazador que acabó en el suelo.

Por Carlos Vignau

jabalí

Hay lances en las batidas o monterías de jabalí que ponen los pelos de punta por su espectacularidad, su emoción y, en ocasiones, también por su peligrosidad.

Es el caso del protagonista del siguiente vídeo. Un grupo de perros empuja a un enorme jabalí hasta la postura de un cazador. Este espera paciente la aparición del cochino con la guardia alta.

Cuando el jabalí se detiene, el cazador dispara su escopeta en tres ocasiones alcanzando de forma superficial al animal que, herido, fija su objetivo en el cazador.

Después de un par de embestidas violentas por parte del jabalí, el hombre acabó revolcado por las zarzas. Esperemos que tuviera tiempo de cargar la escopeta de nuevo y cerrar el peligroso lance.

Así se caza un jabalí gigante en batida

La emoción que provoca la entrada inesperada de un descomunal jabalí en un puesto de montería o batida no tienen comparación con nada. En el siguiente vídeo vas a ver la representación más terrenal del sueño de muchos cazadores.

Un cazador espera en su puesto de batida. Una torreta de madera en medio de un bosque otoñal. Mientras el cámara centra su atención en filmar planos del cazador, comienzan a escucharse pasos entre la hojarasca. Son muy leves pero gracias a los auriculares que porta el hombre, suficientes para revelar la posición del cochino.

Un enorme cochino entra despacio. Se detiene y trata de localizar algún peligro, ya sea a través de su poderoso hocico o identificando algún ruido. El macho parece confiarse y reanuda la marcha. No corre pero tampoco va despacio. Se mueve de derecha a izquierda al trote.

El cazador alza su arma y le sigue pacientemente con su visor de punto rojo. Tiene que esperar el momento adecuado para apretar el gatillo: si se precipita puede que la bala se estampe con uno de los cientos de árboles que hay allí.

En una de las ventanas que la naturaleza le ofrece, el proyectil vuela preciso hasta penetrar en el codillo del jabalí, que cae desplomado.

Un lance único, que el cazador recordará siempre: