Supervivencia: cómo cocinar las bellotas que encuentres en el monte

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En una circunstancia extrema, el campo puede ofrecerte lo necesario para sobrevivir. Aprende cómo cocinar las bellotas y todos sus beneficios.

Por Carlos Vignau

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Si tienes algún problema durante tus cacerías, tienes una lesión o te pierdes en el monte y estás obligado a pasar horas o incluso días en el campo, lo mejor es que conozcas el medio natural para poder aprovechar lo que te ofrece.

En el siguiente vídeo, del conocido canal de YouTube Vida Salvaje Supervivencia, podrás saber cómo localizar las mejores bellotas, conocer todos sus beneficios para el organismo y aprender a cocinarlas para poder aprovechar al máximo este fruto.

Aquí tienes el vídeo. Toma nota porque puede salvarte la vida.

Guía rápida para pasar una noche en el monte en caso de supervivencia

La madre naturaleza ofrece cobijo, pero comprueba que no hay ramas o rocas que puedan desprenderse y asegura el área retirando aquello que te pueda molestar. Fabrica un lecho, nivelando el firme y dejando la zona de la cabeza algo levantada, y aíslalo del contacto directo con el suelo con ramas finas con hojas: se crearán pequeñas cámaras de aire que se calentarán con nuestro cuerpo evitando que perdamos calor.  

Enciende un fuego

Te permitirá calentar tu nuevo hogar, cocinar y disponer de iluminación. No será necesario que enciendas una gran hoguera. Por ejemplo, si te encuentras en un simple abrigo podrás situarlo en el exterior y, con ayuda de un sencillo deflector construido con piedras o madera, reflejar la luz y el calor hacia la parte del refugio donde más lo necesites. Si te cobijas en una cueva profunda bastará con colocarlo en el interior. 

Llévalo en la mochila de supervivencia

Una lona –o tarp– de 3×3 metros nos resguardará de las inclemencias del tiempo. Una gran opción es el Tarp Quechua de Decathlon: ligera, resistente y versátil, incluye una guía de configuraciones posibles y cuerdas y picas para su montaje. Cuesta 34,95 euros. Antes de instalarte asegura la zona. Si la climatología no es muy severa puedes montar un cobertizo a dos aguas con dos troncos o piedras .

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Cuida los detalles

Es vital que todos los cordajes estén bien atados. ¡Imagina tener que abandonar tu refugio en plena noche porque se ha aflojado un nudo! Clava las picas con una inclinación de 45 grados: soportarán mejor la tensión. Como lecho puedes recurrir a madera podrida que esté seca y resulte fácil de triturar con tus manos. Construye un deflector de rocas para tu fuego: se calentarán y liberarán el calor poco a poco. Es una técnica básica de supervivencia.

Regula la temperatura como técnica de supervivencia

Si te encuentras en una zona con un clima agradable o variable, con frío por las noches y temperaturas más agradables por el día, puedes utilizar unos postes delanteros para levantar una de las dos aguas y así refrigerar tu refugio. Bastará con retirar los postes para calentarlo. Estas lonas permiten además realizar distintas configuraciones para utilizar parte de ellas a modo de lecho.