La empresa norteamericana International Genetic Technologies (InGen) confirmó ayer por la tarde el cierre definitivo de Parque Jurásico aduciendo problemas financieros, aunque se compromete a continuar su labor de investigación genética sobre dinosaurios a través de la Fundación Hammond.

La última reapertura de las instalaciones en la isla Nublar, bajo la propiedad de Masrani Global Corporation, reavivó las críticas de ecologistas y asociaciones protectoras de los animales, que recordaron los anteriores fracasos y la más que probada incapacidad de los responsables del parque para preservar la seguridad en el recinto.

Entre los detractores, sin duda el más conocido es el director de cine Steven Spielberg, cuyos documentales de denuncia han contribuido a poner en tela de juicio las actividades del parque de dinosaurios.

Aunque InGen ha acusado a Spielberg de exagerar “cualquier pequeño incidente” en pos del sensacionalismo, nadie duda a estas alturas que el cierre definitivo del proyecto no se debe únicamente a las dificultades económicas sino también al fracaso de la atracción “Indominus Rex”, que desbordó a la organización y obligó a la empresa a pedir perdón a las víctimas. Aunque la compañía intentó ocultar las consecuencias del accidente, Spielberg destapó el escándalo produciendo el pasado mes de junio el documental “Jurassic World”.

“Es un triunfo largamente esperado”, declaraba Spielberg esta mañana, comprometiéndose a “organizar programas de reinserción y alfabetización para todos estos dinosaurios que ahora vagarán sin rumbo por las calles”. El riesgo de que se abandonen al alcoholismo y se vuelvan violentos es alto, según los expertos.

Hoy se confirmaba también que InGen cerrará su filial española, forzando la paralización de las corridas de dinosaurios en Utrera.

“Es una buena noticia pero la batalla no está ganada porque la dinomaquia seguirá practicándose de forma clandestina si las autoridades continúan haciendo la vista gorda”, advierte Dolores Parmalat, portavoz en España de la protectora de animales PETA. “Las corridas de velociraptores no son cultura”, sentencia.

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