El papel higiénico se ha convertido en uno de los productos más cotizados en la crisis del coronavirus. ¿Tus reservas están bajos mínimos? No te preocupes. La naturaleza dispone.

Por Redacción Cosas de Caza y Pesca

El papel higiénico se cotiza alto en estos tiempos de coronavirus. Con el anuncio del confinamiento los españoles hemos saqueado los lineales de las grandes superficies. Ahora tienen cupo: un paquete por cliente y día. ¿Es que acaso nos salvará la vida el perro de Scottex en caso de apocalipsis? ¿Somos paranoicos por naturaleza? ¿O es que pensar en el fin del mundo nos afloja los esfínteres?

Los expertos apuntan a un factor psicológico: al tratarse de un producto higiénico nos transmite sensación de seguridad. Quizá por eso que algunos lo quieren tanto como a su perro. «Papel papel, amigo fiel». Lo cantaba La Trinca en su Oda al papel higiénico.

¿Cuánto papel higiénico gastamos?

Sea como fuere, en 2009 en cada hogar español se consumió una media de 107 kilos de papel higiénico, revela Europa Press. Otro estudio patrocinado por la marca Renova aseguraba que en 2015 se vendieron en España 1.726.132.000 rollos. Un dato para pensar: cuando se pongan a contar los de 2020 se van a quedar sin papel donde apuntar…

Y en esas nos ha tocado vivir la escasez de papel higiénico. Muchos, en su cuarentena, se hacen cruces ahora por haber eliminado el bidé de sus vidas en la última reforma. Pero, ¿realmente es tan grave? ¿Cuántos rollos necesitamos para sobrevivir a una cuarenta? ¿Podemos sobrevivir sin él?

El papel higiénico, ¿un bien sobrevalorado?

Al parecer, el 70% de la población mundial no utiliza papel higiénico. Hay culturas que utilizan su mano izquierda. En Estados Unidos hace un par de siglos echaban mano a una mazorca de maíz. Los vikingos empleaban lana de oveja vieja y trozos de cerámica. Los inuits recurrían a la nieve: higiénica pero abrasiva (tampoco debe de bueno andar todo el día con el culo mojado).

Si te estás jugando tu trasero, la madre naturaleza está para echarnos una mano. Estas son seis alternativas naturales al papel higiénico que puedes encontrar en el campo.

Sí, se sobrevive sin papel higiénico.

1. Musgo

El musgo es suave, absorbente y contiende grandes cantidades de yodo, un asesino de gérmenes, por lo que es un sustitutivo perfecto del papel higiénico. Crece en la base de los árboles y en las piedras, sobre todo orientado al norte por ser la cara más sombría y húmeda. Pero ojo: está prohibido cogerlo en muchos lugares, ya que entre otras razones impide la erosión del suelo, así que tendrías que asaltar un vivero en caso de urgencia.

2. Hojas de parra

Un clásico en la cultura española cuando no tenemos a mano papel higiénico. A favor, su tamaño, que nos permitirá trabajar con total seguridad, y sus propiedades para combatir las molestas hemorroides. En contra, su áspera y pringosa superficie. Tendrá que quitarte la ropa interior como cuando retiras el papel de una magdalena.

3. Un canto ‘rodao’

Nuestros abuelos nos repitieron hasta la saciedad aquello de «yo me limpiaba con una piedra del río» (además de «una buena guerra es lo que te hace falta» o «cómo se nota que no has pasado hambre»). La clave es buscar un canto con una superficie lo más amable posible y no emplearse con demasiada intensidad. Su evolución fue el papel higiénico Elefante, por suerte hoy desaparecido.

4. Gordolobo

Por su hojas anchas, ovaladas, largas –de hasta 50 centímetros– y de gran suavidad, el gordolobo es una de las mejores opciones para sustituir al mejor papel higiénico de doble capa. Y además de propiedades antibacterianas y antifúngicas también ayuda a minimizar los efectos de las hemorroides.

5. Oreja de liebre

Es el papel higiénico del monte por excelencia. Sus hojas secas se usaban como mecha para los candiles, de ahí que también se le conozca como candilera. Son muy suaves y carnosas y su forma alargada, como la oreja de la liebre, nos viene como papel al culo. Tiene propiedades hidratantes y sirven para paliar los síntomas de las hemorroides. En infusión ayuda a tratar la diarrea y como cataplasma tiene propiedades cicatrizantes. Es muy abundante sobre todo en los bordes de los caminos con buena irrigación y drenaje.

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