Mastines

Dos perros fueron “abatidos de forma intencionada con armas de fuego” en un comedero abastecido con “un burro, un caballo, un jabalí y un ciervo”.


29 de Marzo de 2018

La muerte de dos mastines en un cebadero preparado con todos los ingredientes para abatir al lobo, y denunciada por el dueño de los animales, está siendo investigada por la Guardia Civil, que, tras las oportunas pesquisas, considera a dos personas residentes en La Carballeda como presuntos autores “de un delito de maltrato animal”.

El pastor de ovino de Las Torres de Aliste, Ramiro Galván, denunció la muerte a balazos de dos mastines de tres años de edad, “Gitano” y “Gento”, que fueron abatidos en un cebadero adecuado para matar lobo en el paraje denominado “La Chana de los Huelmos”.

El puesto preparado para atraer al gran predador estaba equipado, según expresa el propio denunciante, con abundancia de carne de diferentes especies para garantizar la presencia del cánido, pues contaba con “un caballo, un burro, un jabalí y un ciervo”. Una verdadera mesa gastronómica.

Tras la denuncia interpuesta en el puesto de la Guardia Civil de Villardeciervos, los efectivos de la Benemérita procedieron a realizar las oportunas investigaciones y “constataron la presencia de dos mastines muertos en un cebadero legal para el aguardo del lobo”, observando, además, “que los mastines presentaban sendos impactos de bala“.

Ponen de relieve, asimismo, que “tras una minuciosa inspección ocular se pudieron localizar cámaras de foto-trampeo y determinar que los animales habían sido abatidos de forma intencionada, utilizando armas de fuego”.

Aviso a los ganaderos

Ramiro Galván señala que uno de los mastines desapareció un día y el otro casi una semana después. Ante la desaparición del primero de los mastines, “pensamos que podría haber sido comido por los lobos”, pero ante lo chocante de que luego no apareciera otro perro con el ganado, “y echarlos de menos“, sospecharon que pudieran ir a la zona de cebadero de lobos y fue cuando hallaron los cadáveres de los perros.

“Eran una buena pareja de mastines, que los compré de cachorros y me valieron doscientos euros por ejemplar”, expresa el ganadero de Las Torres. Añade, además, que llevó el caso ante la Guardia Civil después de no avenirse los responsables del aprovechamiento cinegético al pago de la cuantía estimada. “Me pagaban 200 euros por cada mastín, y me costaron 600 cada uno. Si me hubieran abonado 1.500 euros pues no hubiéramos llegado al extremo de las denuncias”. Galván remarca la importancia de contar con perros mastines para defender el ganado en una zona lobera “tan peligrosa como la Reserva Regional de Caza de la Culebra”.

“La intencionalidad” para eliminar los mastines, que señala la Guardia Civil, es también justificada desde la Guardería Medioambiental y desde otros sectores porque el lobo requiere la colocación de cebo para atraerlo al puesto de tiro y la presencia de mastines echa por tierra todas las expectativas.

Existe la disyuntiva de si se siguieron los pasos debidos o establecidos por la normativa. En época de aguardo al lobo, como es a finales de enero y principios de febrero, cuando ocurrieron los hechos, lo correcto es ponerlo en conocimiento de los ganaderos para que pastoreen en otras zonas y realicen un mayor control de los perros para evitar su presencia en estos comederos repletos de carne. Galván asegura que “nadie le informó ni le puso al corriente”.

Gestores cinegéticos aseguran que “lo lógico es avisar a los ganaderos, pero nadie lo hace. En mi caso lo que hago es cebar en las zonas de hoja, donde no va el ganado, y a cuatro kilómetros o una buena distancia para que no de a la nariz de los perros”. Añade que “ahora mismo está muy considerado lo del ganado resguardado por mastines y hay que tener mucho cuidado”. Califica, además, ” de gordo” lo sucedido.

No es la primera vez que se dan desenlaces de esta naturaleza en La Culebra. El pasado año un cazador “con un coche de postín” mandó hacer la ficha a unos agentes medioambientales y resulta que cuando se acercaron a reconocer el lobo, “era un gran mastín con manchas”. En este caso el desenlace se resolvió con buena voluntad, y el cazador abonó al ganadero el precio del mal tiro.

Noticia publicada en laopiniondezamora.es

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