Esta es la recopilación de lances con la que sueña cualquier cazador de corzos

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Con la mayoría de los cazadores españoles en la fase 1 llegan las primeras oportunidades para cazar corzos. Esperamos que puedas cruzar tus pasos con algún macho como los de este vídeo.

Por Carlos Vignau

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Después de más de dos meses encerrados entre cuatro paredes por culpa del coronavirus, por fin, la mayoría del país ha alcanzado la fase 1.

Después de las protestas del sector, el Gobierno ha autorizado la caza en esta parte de la desescalada, aunque no esté permitido cambiar de provincia.

Si tienes la fortuna de tener el coto en la misma provincia que tu domicilio habitual, seguro que te mueres de ganas de salir de caza. Nuestro mayor deseo es que puedas meter en el visor algún corzo como los soberbios machos, protagonistas del siguiente vídeo.

Las imágenes han sido filmadas en Polonia durante la temporada pasada y seguro que son escenas capaces de poner los pelos de punta a los cazadores.

Corzos en primavera: ¿por dónde empiezo?

1. La linde del monte y una siembra siempre es buena opción

Localiza el punto adecuado entre la siembra y el monte y ármate de paciencia. Es fundamental que el aire sea constante y no cambie a mitad del aguardo. Intenta que tu figura esté lo más disimulada posible.

Para ello viste con el camuflaje más adecuado al entorno y asegúrate que detrás de ti dispones de una buena masa de arboles o bosque que disimulen tu silueta y eviten que se recorte en el horizonte.

2. Haz pequeñas asomadas desde el monte para sorprender a los corzos

Siempre y cuando el aire te pegue en la cara y el terreno lo permita, podrás intentar alcanzar las zonas más querenciosas de tu coto a través del bosque que lo circunde.

Deberás caminar sigiloso como un sioux, poniendo mucho cuidado en no hacer ruido, y asegurarte de que los corzos ya se encuentran comiendo o ramoneando. Mientras su interés esté puesto en llenar la panza podrás pasar desapercibido.

3. Anda por los carriles, con el aire a favor

Un camino despejado de ramas y piedras siempre es una buena opción para entrar a una siembra y aguardar la aparición de los corzos. Si el aire esta de tu lado sólo tendrás que preocuparte de llegar sin hacer mucho ruido, aparecer con suficiente tiempo de antelación y apostarte lo más oculto posible. Lo más fiable es tumbarse en el suelo.

4. El agua es un punto caliente para los corzos

El calor a finales de mayo o principios de junio empieza a ser asfixiante así que un punto de agua limpia siempre es lugar de reunión para la fauna de la zona y, cómo no, para el pequeño corzo.

Si el día se presenta especialmente ‘caliente’ no importa la hora a la que intentes el aguardo: incluso es posible que observes ejemplares que entran a los aguaderos en las horas centrales del día. La recomendación es la de siempre: mucho cuidado con el aire. Si lo controlas, el corzo es tuyo.

Si tienes suerte y haces todo bien, a lo mejor se te presenta la oportunidad de cazar un corzo como el del siguiente vídeo. ¡Mucha suerte!