Tenemos una perra con unas aptitudes excepcionales para la caza y queremos que tenga cachorros. Lo hemos intentado varias veces, pero no hay manera… ¿Qué puede estar pasando?

Por Pilar Ruiz (veterinaria)

perros de caza

Para tratar de dar con las razones por las que nuestra perra de caza no se queda preñada debemos conocer, ante todo, los puntos clave del funcionamiento de su ciclo reproductivo, algo ligado íntimamente a cada raza. Pero no sólo ellas tienen la ‘culpa’: el problema también puede tener su origen en el macho, en su calidad seminal.

Por regla general, las hembras tienen su primer celo antes de alcanzar su altura y peso adulto. Las razas pequeñas lo hacen cuando tienen entre seis y diez meses; las grandes, entre los 18 y los 24. Suelen tener dos celos al año, uno a finales del invierno o principios de primavera, y otro en otoño. El pico máximo de fertilidad se alcanza hacia los dos años de edad, y no se aconsejan gestaciones pasados los ocho años, debido a posibles problemas que pueden ocasionarse en la gestación y el parto: ten en cuenta que no tienen menopausia, por lo que pueden quedarse preñadas a edades avanzadas.

Perros: el momento de la monta

El veterinario puede predecir el momento de la ovulación para aumentar el éxito reproductivo a través de la citología vaginal, la medición de hormonas y la ecografía ovárica. El coste de estas pruebas oscila entre 20 y 70 euros, y en muchas ocasiones hay que repetirlas hasta saber el momento exacto de la ovulación.

En el perro de caza, tanto la formación de espermatozoides como su comportamiento sexual van a depender de la testosterona que se produce en sus testículos. A los cinco meses de edad la cantidad ya es alta; entre los seis y los siete empieza la producción de espermatozoides; a los 10-12 ya presentan un eyaculado normal, aumentando la cantidad de espermatozoides progresivamente, y llegan al máximo de fertilidad a los dos años. Tal como ocurre en las hembras, los de razas pequeñas alcanzan la pubertad antes que los de las grandes.

¿Y la inseminación artificial?

Puede ser una solución a los problemas de infertilidad. La más usual es la que utiliza semen fresco, y se puede realizar en la gran mayoría de la clínicas veterinarias. Consiste en obtener el eyaculado del macho para, inmediatamente, inseminar a la perra, depositándolo en la vagina con una sonda. Previamente a la inseminación, el veterinario deberá determinar el momento de la ovulación para lograr la gestación mediante una citología y determinaciones de progesterona –la hormona que predice la ovulación– seriadas. Los precios oscilan entre 20 euros la citología y unos 50 euros la progesterona. El coste de la extracción seminal y la inseminación de la hembra es de unos 70 euros, y se aconseja hacer dos inseminaciones en 48 horas para tener más éxito. Las que se realizan con semen refrigerado y congelado aumentarán el coste por la preparación de la muestra y el transporte, pudiendo alcanzar los 200-300 euros.

El ciclo sexual de la hembra, en cuatro fases

Proestro (7-10 días)
Es cuando el útero se prepara para la gestación. La perra empieza a sangrar por la vulva y atrae a los machos, aunque no permitirá que la monten. Marca con la orina para avisar a sus pretendientes de su estado fértil. 

Estro (5-10 días)Se produce la ovulación y se puede quedar preñada. Desaparece el sangrado y la vulva aumenta mucho
de tamaño. 

Metaestro (58-62 días)
Ya no acepta la monta del macho, la vulva disminuye de tamaño, aumenta el tamaño de las mamas y se produce la gestación. 

Anoestro
Su duración es variable según el animal. En esta fase la perra está en reposo y no presenta ningún tipo de actividad reproductora. 

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