Pureza y esfuerzo: así es la caza de perdices salvajes con perro de muestra

perdices

Esta es una de las modalidades de caza más duras y es que no todos los cazadores pueden seguir el ritmo de las perdices salvajes.

Puede que estemos ante una de las modalidades de caza por excelencia. Cazar en compañía de tu fiel perro de muestra con las poderosas perdices salvajes como rival no tiene comparación con casi nada en esta vida.

Horas de trabajo y esfuerzo es lo que hay detrás de cada lance. Las perdices están fuertes y hacen sudar la gota gorda tanto al cazador como al perro pero cuando todo sale bien y acaba con la perdiz en la boca del can la satisfacción no puede ser mayor.

En el siguiente vídeo vas a ver cómo fue una de las primeras salidas de la temporada para Planeta Caza que, en compañía de su perra Ema logró hacer el cupo de perdices en una mañana difícil de olvidar.

Este es el vídeo:

10 consejos para cazar perdices que agradecerás en tus próximas salidas

1. Adelántate a las perdices siempre

El tiro en el llano no es complicado: arrojaremos los plomos sobre perdices con un vuelo lineal y predecible. Sólo con fuertes rachas de viento correremos la mano con mayor generosidad. El gran problema es la larga distancia a la que, entrada la temporada, deberemos apretar el gatillo.

Chokes cerrados de hasta una estrella con cargas de 34 gramos del 6 no son ninguna locura en esos cotos con escasas y bravas perdices ya tiroteadas. En estos casos también debemos adelantar bastante el disparo… sin olvidar que es mejor no accionar el gatillo que dejar pinchada una pieza que volaba fuera de tiro.

2. En llano, usa las piernas

Antes de cazar planifica bien todo y considera las querencias y el aire. La primera mano debes empujarlas hacia el interior del coto cortándole los escapes naturales para evitar que se vayan al vecino. Darán vuelos largos y no te darán muchas oportunidades de disparo si la temporada está avanzada. Una vez en el interior, y tras haberle dado un par de vuelos, será el momento de prepararte para lo bueno.

3. Atento a las asomadas

En el llano jugamos con desventaja, ya que nos verán llegar a larga distancia. Debemos empujarlas a zonas con vegetación, que además de ofrecerles seguridad e invitarlas a amagarse nos permitirán acercarnos hasta ellas. Después será trabajo de nuestro perro proporcionarnos el lance. Aprovecha la orografía para recortar metros lo más rápido que puedas sin que se den cuenta. Acércate a las asomadas con sigilo y controlando a tu perro. En mano, asomaros al mismo tiempo: multiplicará las opciones de disparar para todos.

4. Fíjate en el tamaño de los bandos de perdices

Siempre será preferible cazar en cotos con bandos pequeños pero abundantes. Además de una buena dispersión, esto suele indicar que hay una densidad adecuada de predadores. Pocos bandos y muy grandes indican una alta presencia de enemigos para la perdiz. Vigila este aspecto, tal vez debas dedicar más atención a los zorros.

5. En el monte busca la mejor estrategia

No pretendas abarcar todo el cazadero o terminarás reventado y ellas, más frescas que una lechuga. Si el bando aterriza en una ladera tenderá subir apeonando. Para bajar dará pequeños vuelos, así que evita asomarte desde arriba: con dejarse caer se alejarán de nuestra escopeta lo suficiente como para irse de rositas.

La mejor opción es dar varias pasadas en zig-zag para así abarcar más terreno y no dejarnos caza atrás, empezando siempre desde los bajos: las que se encuentren a media pendiente apeonarán hacia lo alto, y allí podremos encontrarlas más adelante. Por último, realiza estas batidas con el viento de cara para facilitar el trabajo de tu perro. Ya en la cima encontrarás a todas las andarinas que se refugiaron allí en busca de seguridad: asómate a ambas vertientes, que no quede ninguna cobijada.

6. Intuye el momento del disparo

El disparo en monte siempre se complica. La densa vegetación tiene sus pros y sus contras. En la parte positiva de la balanza nos encontramos con tiros mucho más cercanos de los que podemos realizar en el llano. Así, nos podemos olvidar de complicados adelantos, chokes cerrados y plomos pesados. Con tres y hasta cuatro estrellas y cartuchos del 7,5 o del 8 será más que suficiente para bajarlas ya que la balística estará de nuestro lado.

Ahora viene la parte chunga: en muchos casos el estallido de sus alas nos sorprenderá a pocos metros, pero la densa vegetación nos impedirá su correcta visión. La perdiz trazará su itinerario de vuelo intentando poner el mayor número de obstáculos entre sus plumas y el cañón de nuestra escopeta. Tendrás que ser intuitivo y saber correr la mano a través de la vegetación, jugando a las ‘adivinanzas’ al apretar el gatillo.

7. No olvides las esparteras

Estas zonas de vegetación son propicias para que disfrutes de lances tras la muestra de tu perro… o para que una perdiz amagada te sorprenda bruscamente arrancándose de tus pies. Las pasadas en dirección a la cumbre deben ser espaciadas, teniendo en cuenta la amplitud de laceo de tu compañero y la densidad del matorral.

8. En la sierra, espera a que bajen las perdices

Si el terreno cuenta con bancales y siembras próximas al monte arranca la jornada ya entrado el día para darles tiempo a que se descuelguen de las alturas en busca de alimento.

Será fácil encontrarlas pero no abatirlas, pues volarán sin darte tiempo a reaccionar en dirección a los barrancos. Arrinconadas, tu perro será el protagonista, pero deberá ir muy bien controlado: si se asoma a los tiraderos antes que tú levantará muchas perdices que no esperarán la muestra. En el cobro, que se meta en las ramblas para captar las emanaciones que no puede percibir desde el filo.

9. ¿Quieres más perdices? Desbroza tu coto

Para los desbroces bastará unas rayitas en el interior de las grandes masas de matorral, unas fajas a ambos lados de los carriles o clareos en las zonas más densas son suficientes; se trata de crear un hábitat que alterne el refugio del matorral con la zona desbrozada, donde puede haber alimento.

Lo mismo con respecto a las siembras: basta con pequeñas parcelas irregulares o con fajas lineales. Sí es importante que esté cercana al desbroce y que sea de mezcla de semillas, al menos una leguminosa y un cereal. La unión de dos cereales de diferente porte con una leguminosa también da buenos resultados.

Una siembra será siempre preferible a un comedero. Además de lo ya mencionado, poner agua a disposición de los pájaros es básico. Si se pueden rehabilitar fuentes y abrevaderos naturales, mejor.

10. Búscalas en los barrancos

Registra bien las terracitas y llanos entre barrancos: las paradas en el costero de enfrente apeonarán hacia arriba al descubrirte y se detendrán en las malezas. Al dejar de vernos se aguantarán creyéndose a salvo: aprovecha todos los elementos a tu alcance para ocultarte de su vista mientras te aproximas a ellas. No olvides dosificar tu esfuerzo y no malgastar una sola gota de sudor.