¿Puedo suministrar medicamentos en mis comederos de caza?

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¿Es un método realmente efectivo y recomendable? Y, sobre todo, ¿es legal? Los expertos de Ciencia y Caza responde todas tus posibles dudas.

Por Ciencia y Caza

Se trata de una práctica que debe estar autorizada por la comunidad autónoma correspondiente y llevarse a cabo bajo supervisión veterinaria siempre y cuando se demuestre que exista un problema sanitario real: se trata de poner en el campo un medicamento que tal vez pueda ser ingerido por especies a las que no está dirigido.

¿Cómo se puede medicar a los animales de caza?

Lo más habitual es proporcionar antiparasitarios en pienso o grano, dado que en agua la conservación del fármaco es complicada, siendo más difícil hacer llegar el tratamiento a las especies de interés. Insistimos en que la elección del tratamiento y su utilización deben realizarse bajo prescripción veterinaria y con todo el rigor y precaución que requiere.

¿Cómo evito que se lo coman otros animales?

No es nada fácil. En caso de tener que medicar es posible reducir la ingesta por parte de otras especies restringiendo el acceso de éstas –como podría ser el caso de un comedero con vallado para que sólo entre la caza menor– y reducir el tiempo de exposición de los animales a dicho medicamento, pero siempre existirá la posibilidad.

¿Realmente funciona?

Respecto a la caza menor no existen datos fiables en España, pero en otros países como Reino Unido se han obtenido resultados positivos en la prevención de parasitosis en perdices, faisanes y grouse. En caza mayor, la prevención frente a ciertas parásitos por vía oral a través de los comederos es muy frecuente, y también con resultados positivos. En todo caso, su uso sólo se justificaría en zonas que sufran problemas reales con determinados agentes infecciosos o parasitarios normalmente asociados a manejos intensivos.

Un jabalí destroza un comedero para perdices

Pocas cosas en esta vida son capaces de detener a un jabalí con el estómago vacío. Cuando las tripas empiezan a rugir, ni las vallas metálicas, ni los pastores eléctricos paran las pezuñas de estas bestias.

En este caso, el jabalí protagonista del vídeo sintió una atracción fatal por un comedero lleno de grano para aportar alimento a perdices y conejos. El jabalí no lo pensó dos veces y lo zarandeó hasta reventar el cubo y hacer salir el grano.

Una vez con el alimento en el suelo, el jabalí lo devora como si no hubiera comido en semanas.

Aquí tienes el vídeo, recogido por una cámara de fototrampeo: