Pon ganado en tu coto de caza para luchar contra los incendios

coto de caza

Desbroce natural, enriquecimiento del suelo, un mejor aprovechamiento de los recursos… Su presencia en tu coto de caza ofrece todas estas ventajas. 

Por Juan Arce

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1. Un método barato y eficiente

El uso de ganadería es una medida complementaria para prevenir en la lucha contra el fuego en tu coto de caza, un buen complemento de las brigadas de prevención de incendios al reducir sus jornadas de trabajo de desbroce de pasto y matorral: 300 ovejas pastando durante unas diez horas al día eliminan más arbustos que 12 personas en una jornada de ocho horas.

Por otro lado, la eficiencia y eficacia del desbroce ganadero consigue mantener un pasto de baja altura que permite controlar la propagación vertical del fuego, la más peligroso, y también horizontal, la más difícil de combatir. Además, la existencia de ganado exige la conservación de infraestructuras como caminos, puntos de agua y casetas cuyo papel es vital para la prevención y extinción.

2. Efectivo todo el año en tu coto de caza

El uso de maquinaria para desbrozar o ejecutar cortafuegos se limita en la época de riesgo grave de incendio –de junio a septiembre– y, en el caso de la pesada y ruidosa, durante los periodos de cría de especies en peligro de extinción o protegidas. El ganado, en cambio, aprovecha los pastos del invierno y la primavera, reduciendo de esta manera la carga de combustible en tu coto de caza y destapándose, por tanto, como la herramienta más efectiva para luchar contra los incendios.

3. Compatible con otros aprovechamiento

Frente a otros medios antiincendios, el ganado es perfectamente compatible con otros usos del monte, como la caza y el aprovechamiento de frutos o maderero. En nuestro coto podríamos pensar que competiría por alimento con las especies cinegéticas. Es cierto que el de tipo vacuno podría hacerlo con los cérvidos en determinadas épocas del año, especialmente en primavera, cuando estos últimos necesitan pasto de calidad para el desarrollo de su cuerna. Su presencia es beneficiosa, por ejemplo, para el corzo, ya que reduce la materia vegetal muerta o seca del campo permitiendo el crecimiento de pastos de mayor calidad. Por otro lado la cabaña caprina beneficia al conejo al reducir la cobertura vegetal, lo que permite la regeneración del pasto natural.  

4. Un seguro de biodiversidad

Los últimos estudios han demostrado que allí donde no se pastorea se producen cambios en el ecosistema que amenaza la biodiversidad de la zona. Mientras, la cabaña ganadera enriquece el suelo con abono natural permitiendo la expansión de la flora natural mediante el fenómeno de resiembra: ingiere semillas que después expulsa junto a sus excrementos en otras zonas donde podrá crecer vegetación. Su presencia además se traduce en un mayor aprovechamiento sostenible de los recursos: debido a su preferencia por las hojas y pequeñas ramas terminales de las plantas leñosas, la cabaña caprina ha sido empleada siempre como una alternativa a los herbicidas y al corte mecánico de malezas herbáceas invasivas y especies arbustivas presentes en tu coto de caza.

5. Crea empleo

La despoblación y abandono del entorno rural ha provocado que las zonas forestales ganen terreno a las agrícolas o ganaderas. Así aumentan el volumen vegetal y, por tanto, el riesgo de incendios. La intensificación de la ganadería explica la reducción drástica tanto de pastores como de ganado: en los últimos cinco años han desaparecido 7,5 millones de ovejas y cabras, el 28% del total. Su regreso al monte fijaría la población más joven y extendería el tejido económico del mundo rural. En función de la cabaña, se calcula que se crearían dos empleos directos por cada rebaño y seis indirectos para la distribución de los productos derivados del pastoreo.