Linces
FAC

La situación de la especie al comienzo del siglo era dramática y pasa de catalogarse ‘en peligro crítico de extinción’ a ‘en peligro’.


26 de Abril de 2018

La población de lince ibérico ronda los 600 ejemplares en libertad -según los últimos datos- tras bordear y esquivar la extinción a principios del siglo, cuando el censo descendió dramáticamente de los cien.

Los sucesivos proyectos de recuperación y conservación de la especie, sustentados en gran medida en los programas de cría en cautividad, han propiciado que la especie haya pasado de la catalogación de ‘en peligro crítico de extinción’ en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza a la de ‘en peligro’ y que aspire ya a ser calificada como ‘vulnerable’.

Los primeros esfuerzos (entre 2002 y 2006) se centraron en recuperar las poblaciones en Andalucía; después (entre 2006 y 2011) los trabajos se volcaron en la creación de nuevos núcleos, también en Andalucía. El proyecto europeo Life Iberlince (que arrancó en 2011 y finaliza este año) se propuso y ya ha logrado recuperar la distribución histórica de la especie, con poblaciones en Castilla-La Mancha, Extremadura y Portugal, además de Andalucía.

El director de Iberlince, Miguel Ángel Simón, ha recordado que la situación de la especie al comienzo del siglo era dramática y ha valorado cómo han contribuido los diferentes programas de conservación a su recuperación.

Durante una visita para conocer algunos de los lugares donde se está reintroduciendo el lince, Simón ha subrayado que los próximos retos son dos: consolidar las áreas donde se ha reintroducido el lince fuera de Andalucía y conseguir conectar las diferentes poblaciones para propiciar un intercambio genético que fortalezca la especie.

Hoy, unos 450 linces campean por Andalucía y otros 145 por las distintas áreas de reintroducción: Sierra Morena Oriental en Ciudad Real, los Montes de Toledo, el Valle de Matachel-Ortiga en Badajoz y el Valle del Guadiana en Portugal.

39 ejemplares en Matachel

La responsable de Iberlince en Extremadura, María Jesús Palacios, ha recordado que el lince desapareció del Matachel hace 30 años y hoy tiene 39 ejemplares, y ha señalado también como un éxito de conexión que ejemplares liberados en este espacio de Extremadura se hayan desplazado hasta los Montes de Toledo (120 kilómetros en línea recta) y apareado allí, o que animales procedentes de Ciudad Real hayan pasado a este valle y después a Portugal.

Tras 2017, que fue un mal año para el lince (fallecieron 31 ejemplares atropellados y 9 a causa del furtivismo, además de otros 18 por diferentes causas), en 2018 han muerto ya 14 ejemplares atropellados, pero ninguno a causa de la caza furtiva.

Los puntos negros para el lince en las carreteras se localizan en la A-4 (en Jaén y Ciudad Real), en la CM-410 (Toledo), la N-420 (Córdoba), la EX-103 (Badajoz) y la A-301 (Jaén), en las que el pasado año se concentraron casi el 70 por ciento de las muertes y en lo que va de año se han producido 6 de los 14 atropellos mortales.

A la población de lince que vive en libertad se suman los más de cien ejemplares adultos que viven en los cuatro centros de cría en cautividad (El Acebuche en Doñana; La Olivilla en Jaén; Zarza de Granadilla en Cáceres; y Silves en Portugal), de cuyos emparejamientos nacieron en la temporada reproductora de 2017 un total de 37 cachorros y para la presente temporada se estima que serán entre 30 y 40 más, que en su mayoría serán reintroducidos.

Noticia publicada en hoy.es

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