Perros de caza: una media veda entre palomas y codornices sin sustos

perros de caza

Las altas temperaturas, las condiciones del terreno y algún que otro enemigo pueden afectar al rendimiento y la salud de nuestros perros de caza. ¿Cómo evitarlo?

Por Pilar Ruiz (veterinaria)

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Se avecina un verano muy caluroso y debemos extremar las precauciones. Nuestros perros de caza son muy sensibles al calor, ya que no pueden sudar como nosotros: se refrigeran jadeando, así que, por supuesto, nunca los dejes dentro de los remolques al sol y asegura que estén bien ventilados.

Contra el golpe de calor

No caces en las horas centrales y ofréceles agua para que puedan beber y mojarse con frecuencia y así ayudarles a reducir su temperatura corporal. Si se tumba en el suelo y no puede levantarse, respira con dificultad, jadea y babea en exceso e incluso vomita, está sufriendo un golpe de calor. Su cuerpo podría superar los 42º C, una situación muy grave que exige actuar rápidamente para reducir su temperatura y evitar daños irreversibles en sus órganos internos.

Empapa mantas o toallas y cúbrele con ellas, llevándolo a un lugar donde corra el aire: el agua se evaporará más rápidamente arrastrando con ella el exceso de calor. Mantén las toallas siempre empapadas y frescas y nunca le mojes directamente con agua fría o hielo, ya que el choque de temperatura contraerá los vasos sanguíneos de la piel y dificultará la evacuación del calor. Acude con urgencia a un veterinario incluso si consigues que se recupere: es necesario comprobar si ha sufrido daños internos. 

Lesiones en las almohadillas de los perros de caza

El terreno seco es una auténtica lija para sus almohadillas. La fricción desgasta el tejido córneo protector provocando heridas muy dolorosas que impiden correr a nuestros perros de caza. Una vez que se han dañado sólo nos queda esperar a que sanen. Podemos intentar acelerar el proceso de cicatrización y evitar que se infecten mediante curas diarias con antisépticos como Betadine y aplicando pomadas cicatrizantes.

Si se lame constantemente aplicaremos vendajes protectores o le colocaremos calcetines que tendremos que cambiar a diario: si están húmedos se retrasará la cicatrización. Siempre será mejor prevenir: unas semanas antes de que empiece la media veda podemos sumergir a diario sus patas en agua con sal para ir endureciendo y curtiendo las almohadillas o aplicar preparados comerciales para este fin. 

Vigila las espigas

Se clavan causando graves infecciones. Para reducir las que se adhieren a su pelaje corta los flecos del manto y patas de las razas de pelo largo como setters y bretones, insistiendo en los espacios que tiene entre los dedos y almohadillas y las orejas. No le rasures al cero, ya que su pelo genera una capa de aire que lo protege del calor y las quemaduras de los rayos solares.

Al finalizar la jornada revisa sus dedos y la cara interna de las orejas y, si es posible, cepíllalo para eliminar espigas que pueden clavarse en la piel. En ocasiones se introducen en zonas como el interior de los oídos, la nariz y los ojos o bajo la piel, y será necesaria la intervención de un veterinario para extraerlas.

El enemigo: las garrapatas

La prevención es fundamental. Para ello, existe un buen número de productos eficaces: sprays, pipetas, collares, pastillas… Estas últimas ofrecen los mejores resultados, ya que poseen principios activos frente a los cuales las garrapatas no han desarrollado resistencias y, al ingerirse por vía oral, no pierden eficacia si el perro se baña.

Si encuentras una clavada en la piel, nunca intentes quitarla arrancándola con los dedos, quemándola o impregnándola en aceite. Sólo conseguirás que inocule el contenido de sus glándulas bucales, que es donde se alojan los agentes microbianos causantes de las enfermedades que trasmiten. El método más seguro para deshacernos de ellas es utilizar un gancho especialmente diseñado para ello con el que es posible desengancharlas sin presionarlas. 

Picaduras de insectos

Abejas, avispas, arañas, tábanos… Para aliviar sus picacuras puedes frotar la zona con un paño húmedo e intentar extraer el agujón. Normalmente la reacción inflamatoria disminuye con el tiempo; en caso contrario, acude a tu veterinario para que valor si recurrir a un corticoide tipo Urbason.

Mordeduras de víboras

¿Sospechas que tu perro ha podido sufrir el ataque de esta serpiente venenosa? Lo primero que debes hacer es explorar su cabeza: es la zona donde suelen morder. Observa si presenta hinchazón: suele ser mucho más voluminosa que las que producen las picaduras de insectos.

Revisa también sus belfos, en muchos casos provocan hemorragias en la la boca y encías. Nunca le hagas caminar, ya que favorecería que el veneno se extienda por su organismo pudiendo provocarle daños irreversibles en sus órganos. No hay antídoto disponible, así que no está de más que lleves siempre contigo una inyección de Urbason para frenar la reacción inflamatoria y el daño a los tejidos. Por supuesto, acude de urgencia a tu veterinario.