Perros de caza: estos son todos los cuidados que necesita en su primer año de vida

perros de caza

Durante sus primeros meses tu perro de caza va a exigir toda tu dedicación. Sigue estas pautas para que crezca fuerte y sano.

Por Pilar Ruiz (veterinaria)

Vacunas

Son necesarias para proteger a tus perros de caza de los virus más peligrosos y contagiosos que pueden incluso llegar a provocarle la muerte. Es esencial vacunarle frente a parvovirus, moquillo, hepatitis vírica y leptospirosis. Siguiendo las directrices de vacunación de la Asociación Internacional de Veterinarios de Pequeños Animales (WASAVA en sus siglas en inglés), la primera dosis se administra a las ocho semanas de edad, cuando los anticuerpos maternales que le protegen empiezan a disminuir. Tras unas nuevas dosis a las 12 y 16 semanas es turno de las vacunas del parvovirus, moquillo y hepatitis (cada tres años) y la de la leptospirosis (anual).

La de la rabia se debe administrar conforme a la legislación de la comunidad autónoma donde resida el perro, que es la que debemos cumplir aunque cacemos en otras autonomías. Por último, la vacuna frente a leishmania se recomienda en zonas endémicas, y se administra a partir de los seis meses de edad. La revacunación será anual.

Recuerda que hasta que no reciba las tres primeras vacunaciones no estará totalmente protegido de las principales enfermedades, por lo que no es aconsejable que tenga contacto con otros perros. 

Desparasitación de tu cachorro

La interna consiste en administrarle pastillas vía oral para el tratamiento y prevención de los gusanos intestinales. Se dosifican según el peso del perro, y hasta que cumpla cuatro meses se recomienda llevarla a cabo cada dos semanas. Después, y durante toda su vida, se debe desparasitar cada tres meses.

La desparasitación externa previene la infestación por pulgas y garrapatas y la picadura de mosquitos que transmiten enfermedades. La oferta de este tipo de antiparasitarios es amplia, puedes encontrarlos en pipetas, collares y pastillas y empezar a aplicárselos a partir de las ocho semanas de vida.

Una opción para protegerlo de las picaduras de mosquitos (las pastillas para pulgas y garrapatas no lo hace) es colocarle un collar repelente. Seresto es uno de los más eficaces, y actúa durante entre siete y ocho meses; Scalibor repele los mosquitos durante todo un año. Si optas por aplicarle pipetas sobre la piel recuerda que deberás hacerlo cada mes. 

Alimentación de un perro de caza

Durante el primer año de vida te recomiendo alimentarle con un pienso prémium para cachorros. Aunque sea más caro merecerá la pena, ya que verá cubiertas todas sus necesidades nutricionales. No es necesario que lo suplementes con vitaminas ni mucho menos calcio, totalmente contraindicado en perros en crecimiento. A partir del año de vida, cuando haya completado su crecimiento, puedes elegir el pienso que mejor se adapte a tus necesidades.

Puedes administrar su ración diaria en tres tomas, mañana, mediodía y noche, y deberás vigilar su crecimiento a través de su condición corporal (olvídate de su peso): al acariciarle debes sentir sus costillas; si no es así es porque tiene demasiada grasa corporal, y tendrás que reducir su ración; en cambio, si están marcadas y se aprecian a simple vista es un signo de delgadez, y deberás echar más pienso en su plato. Y recuerda que siempre debe tener a su disposición agua fresca y limpia. 

Aseo y cuidados

No debes bañar a tu cachorro hasta que le hayan administrado las tres primeras vacunas: podría enfriarse, sufrir una bajada de defensas y enfermar. Cuando lo hagas utiliza siempre champús especiales para perros. Es suficiente con un baño mensual. Si lo haces con mayor frecuencia corres el riesgo de eliminar la flora y la grasa protectora de la piel, lo que le predispondrá a sufrir dermatitis. En muchas ocasiones un buen cepillado elimina la suciedad y le dará brillo al pelaje sin necesidad de utilizar agua y jabón. 

Acostúmbrale desde el primer día al cepillado y a la limpieza de ojos y oídos para que vaya aceptando este tipo de manejo. Limpia sus legañas a diario con una gasa humedecida en suero fisiológico; los oídos, sólo si los tiene muy sucios y utilizando limpiadores auriculares, nunca con agua o suero porque se humedecerán y podría provocarle una otitis. 

Por último, cuando empieces a sacarle al campo no le sometas a esfuerzos prolongados como correr durante jornadas demasiado largas hasta que haya alcanzado su máximo desarrollo. Este tipo de esfuerzos ‘prematuros’ pueden interferir en el desarrollo de sus huesos y articulaciones, pudiendo provocarle cojeras permanentes.