Perdices, conejos, jabalíes y ciervos: 70 ideas de tatuajes para cazadores

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Si eres de esos cazadores que quieren llevar su afición marcada en la piel para toda la vida, aquí tienes varios ejemplos que te pueden servir de inspiración.

La nuestra no es una afición cualquiera. Es algo los cazadores llevamos en los genes y en muchos de los casos, una forma de vida que nos acompaña desde que tenemos uso de razón.

Es por esto que muchos cazadores, enamorados de perdices, ciervos o jabalíes deciden marcar su piel para siempre con un tatuaje que demuestre su pasión desmedida por la caza.

Si has pensado alguna vez en acudir a tu tatuador de confianza y ofrecer alguna parte de tu cuerpo como lienzo, aquí tienes 70 ideas que pueden servir de inspiración.

Un cazador se tatúa un poema en honor a sus perros

El joven cazador y rehalero turolense Adrián Milián, de 35 años de edad y natural de la localidad de Alcañiz, se ha tatuado en la piel un precioso poema en honor a sus 47 podencos canarios de su rehala ‘Los Compadres’ y ha contactado con Jara y Sedal para compartirlo.  

«Hacía meses que quería hacerme un texto dedicado a la caza, a los cazadores y ese poema me encantó. Decidí hacérmelo y se queda ahí para toda la vida, para recordar lo que el mundo cinegético y el mundo del perro significan para mí», relata Milián en declaraciones a Jara y Sedal.

El texto íntegro que Adrián se tatuó el pasado sábado 8 de agosto es el siguiente:

Y si muero que me entierren
mirando a la Sierra quiero
por ver mis perros valientes,
mis siempre fieles guerreros.

Que me entierren en la Sierra
que quiero verlos de nuevo,
sentir una ladra larga
acosando un macareno,
echarles mi caracola,
animarles desde el cielo.

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Más imágenes de Adrián junto a sus perros. / A.M.

En la actualidad tienen 47 perros en la rehala, la mayoría de ellos podencos canarios. «Aunque yo tengo mi trabajo de ocho horas en una empresa de prefabricado, el resto del día lo dedico a mis perros, que son mi vida», confiesa Adrián a este medio.

«Por la mañana los suelto sobre dos horas al día para que se lleven bien entre ellos y no haya riñas. Luego les voy dando de comer por la perrera para que no haya ningún problema y, a partir de ahí, nos tiramos el resto del tiempo esperando al fin de semana en que los canes puedan salir», explica Milián.

A lo largo de una temporada de caza mayor, ‘Los Compadres’ roza las 80 monterías durante los jueves, sábados y domingos.

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