Oso

«Baja hasta aquí a por alimento desde el parque de Muniellos. No tiene fruta para comer y ataca al ganado», aseguran en la localidad de Oballo.


29 de Mayo de 2017

Eloy Rodríguez, vecino de Oballo, observa perplejo cómo ha quedado la mitad de su rebaño, formado por otras doce ovejas que pasarán la noche en el establo. ‘Frodo’, el perro guardián de la finca, aún temeroso, merodea por los alrededores con algún rasguño y una de sus patas arrastro. La víspera del sábado, sus ladridos no sirvieron para ahuyentar a un oso que atacó, y provocó la muerte, de ocho ovejas y dos corderos, estos últimos de apenas tres meses. «No es la primera vez que sucede», lamenta Víctor Manuel Álvarez, vecino de Eloy. Según cuentan, un ejemplar que vive en el Parque Natural de Muniellos campa a sus anchas por los alrededores del pueblo. «Baja hasta aquí a por alimento. No tiene fruta para comer y ataca al ganado», explica Víctor Manuel. En esta ocasión, el ataque del plantígrado se saldó con diez reses muertas, una de ellas preñada. «La acababa de trasquilar», dice Eloy. Haciendo cuentas, estima que las pérdidas rondarán los 1.200 euros.

En los últimos días, los vecinos no habían visto acercarse al oso; sin embargo, no tienen la menor duda de que el ataque ha sido obra suya. «Hemos visto el rastro del animal. Además, el lobo no pudo haber sido porque ataca siempre por el cuello», explica Víctor Manuel Álvarez.

Todo apunta a que el plantígrado clavó sus garras sobre la parte trasera de los corderos. El oso se habría comido una de las ovejas enteras, dos de ellas a la mitad y el resto murió tras el ataque. El animal habría comenzado su incursión desde el arroyo para continuar a lo largo de la finca. «Esta fechoría no termina aquí. Si dejamos a los animales según están, volverá esta noche a terminar el banquete», vaticina el dueño del ganado.

Al caer la tarde, Eloy, ayudado de Víctor Manuel sacaba a sus animales de la finca, a escasos metros de la vivienda, con un tractor. El terreno se ubica en una acusada pendiente. «Lo que nos indigna es el desamparo de las instituciones. Llevamos todo el día tratando de contactar con la Guardia Civil para que vengan y poder dar parte de lo sucedido. Aquí no ha aparecido nadie», lamentan estos ganaderos. Aseguran no entender por qué no se da la misma prioridad a su ganado que a los plantígrados. «Es una vergüenza. Si hubiésemos avisado de la muerte de un oso, el despliegue hubiese sido bestial», concluyen.

Noticia publicada en elcomercio.es

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