Arruís
Guillermo Carrión / AGM

El plan de erradicación de este ungulado invasor prevé dejar una población de solo 87 ejemplares en 2021 antes de abordar su eliminación definitiva.


10 de Abril de 2017

Suenan tambores de guerra contra el arruí, el ungulado africano introducido en Sierra Espuña en 1970 con fines cinegéticos pero sobre el que pesa desde hace justo un año una sentencia del Tribunal Supremo que obliga a borrarlo del mapa por su condición de especie exótica invasora. La ejecución de este dictamen legal se traducirá en el abatimiento de más de mil ejemplares en el parque regional durante los próximos cinco años, según el Plan de Gestión para el Control y Erradicación de esta especie que ha preparado la Consejería de Agua, Agricultura y Medio Ambiente, y que se publicó el sábado pasado en el Boletín Oficial de la Región.

La estrategia de la Comunidad Autónoma -aún un proyecto de decreto, y en periodo de consulta pública hasta el 8 de mayo- tendrá dos fases: una de control, en la que intensificará el abatimiento de muflones del Atlas hasta «unos niveles que generen los mínimos perjuicios para el medio», y otra de erradicación para eliminar al ‘Ammotragus lervia’ de forma definitiva. La primera establece un cupo decreciente de abatimientos hasta el año 2021 -ver ficha-, cuando deberían quedar menos de cien individuos en el espacio protegido. Las hembras serán siempre el principal objetivo para reducir en lo posible la reproducción.

A partir de ese momento y con una densidad esperada de menos de dos arruís por hectárea, comenzaría la fase final, con un objetivo de entre 40 y 60 ejemplares anuales hasta que no quede ninguno. El operativo se haría de fuera del territorio hacia adentro para evitar la dispersión de animales, y no se descarta el uso de capturaderos como apoyo.

Los cadáveres se dejarán en el monte, aunque con las medidas de seguridad suficientes para evitar riesgos sanitarios.

«No supondrá coste alguno»

Aunque este operativo se centra en Sierra Espuña, donde se localizan las principales poblaciones de arruí, el plan abarca toda la Región y se desarrollará paralelamente en las siguientes sierras: colindantes con Espuña (Muela de Alhama, Barrancos de Gebas, Tercia-Chíchar, Cambrón, Pedro Ponce y Madroño), centro de la Región (Lavia, Burete, Cabras y Quípar), Valle de Ricote y Vega Alta del Segura (Ricote, Oro, Almorchón y Palera), Noroeste (Gavilán, Pinar Negro, Bebedor y Los Calares), Alto Guadalentín (Gigante-Pericay-Almirez, Torrecilla-Peñarrubia y Zarza), Altiplano y Almenara.

La Oficina de Impulso Socioeconómico del Medio Ambiente (Oisma) no concreta el presupuesto de este plan de control y erradicación: «No supone coste alguno para la Administración», se asegura en el texto, porque será ejecutado por personal de la Consejería: agentes medioambientales, auxiliares forestales, celadores de caza y servicios técnicos. El plan de gestión contempla, como medida excepcional, la creación de una bolsa de cazadores para que ayuden en los abatimientos.

También se propone la creación de una base de datos, accesible desde la web de Medio Ambiente, que recoja avistamientos de arruís facilitados por naturalistas, guardas de cotos y excursionistas, para favorecer la localización de los ungulados.

No será fácil acabar para siempre con el duro muflón norteafricano. En el propio proyecto de decreto se advierte de que «será muy difícil, si no imposible, pensar en una erradicación a medio plazo (10 o 20 años)», tanto por las características orográficas de la Región como por el esperable cambio de comportamiento del arruí, «que se hará más esquivo y nocturno».

Este plan de gestión podría quedar en agua de borrajas si prosperan diferentes iniciativas -científicas y políticas- para excluir el arruí del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. En ese caso, volvería a ser ‘indultado’ excepcionalmente en la Región de Murcia. Mientras tanto, la obligación legal es erradicarlo, por lo que la Oisma incluso ha pedido a la Dirección General de Desarrollo Rural y Forestal que suprima la reserva de caza de Sierra Espuña, inactiva desde 2013.

Noticia publicada en laverdad.es

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