La linterna más potente del mercado te dejará con la boca abierta

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La espectacular linterna Imalent MS18 cuenta con una potencia máxima de 100.000 lúmenes, cuenta con 18 leds y pesa casi dos kilos.

Por Carlos Vignau

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Todos los cazadores y también los que disfrutan de la vida en el medio natural tienen una linterna en su equipo básico. Ya sea una pequeña de mano o un frontal para la cabeza, un punto de luz extra siempre es necesario para poder alumbrar lo suficiente como para poder orientarnos, esquivar peligros o hacer señales de auxilio.

Sin embrago, lo que te traemos hoy rompe todos los esquemas establecidos. Y es que la linterna Imalent MS18 es capaz de convertir la noche más oscura en día. El vídeo pertenece al canal de YouTube de
Vida Salvaje Supervivencia
y su autor somete a la linterna a una serie de experimentos que ponen de manifiesto su enorme potencia y también la peligrosidad de este tipo de herramientas.

Su poder es tan enorme que es capaz de quemar un papel en cuestión de segundos, sacar humo en una rama seca y necesita dos pequeños ventiladores para refrigerar el aparato cuando se utiliza a máxima potencia. Tiene un precio de 599 euros en Amazon y la puedes comprar pinchando aquí.

Si quieres quedarte con la boca abierta aquí tienes este fantástico vídeo. ¡Qué lo disfrutes!

Linternas y trucos antiguos para cazar jabalíes en espera cuando no había tanta tecnología

Vivimos la era de la revolución tecnológica. Y la tecnología es un avance transversal que acaba llegando a todos los sectores. En la caza llegó y entró con fuerza, apareciendo en el mercado miles de artilugios que solucionaban nuestros ‘problemas’.

Pero conviene recordar que hubo un tiempo en que los cazadores nocturnos tenían que retorcerse el coco para solucionar esos obstáculos que impedían el lance en la oscuridad. Cazar jabalíes por la noche no era sencillo. Si realizaste alguno de estos inventos, es que ya llevas unos cuantos años en esto de la caza.

El foco antiniebla del coche

Muchos esperistas idearon un sencillo circuito para iluminar a larga distancia. Se trataba de usar el faro antiniebla de un vehículo que normalmente adquirían en un desguace. Pero para hacer funcionar el enorme foco, era necesario llevar encima una batería de coche, que se solía llevar en una mochila a la espalda.

Después venía el problema de colocar el foco en el cañón del arma, para lo que algunos usaban kilómetros y kilómetros de cinta aislante. Otros aprovecharon el famoso velcro, para poder montar y desmontar el artilugio.

El aparatoso invento solía pesar bastante y era incómodo de encarar. Además, muchas veces se desmontaba tras un disparo, sobretodo con los calibres más potentes, y no se podía secundar el tiro.

Orejas de cartulina

Aquellos cazadores castizos, que esperaban en el agua o guardaban el sembrado, disparaban a poca distancia. Una manera muy sencilla de encarar el arma era colocar en el cañón unas ‘orejas de cartulina’ de color blanco. De esta manera metían el bulto negro entre los dos puntos blancos y disparaban.

Para ello debían estar muy cerca y asegurarse bien a qué disparaban. Hoy día, llevar luz artificial es importante por la seguridad de otras personas o animales.

Yeso en el tiradero

Ya con los rifles y visores con aumento, se aprovechaba muy bien la luz de la luna. Debido al color oscuro que presenta el pelaje del jabalí, algunos cazadores hacían una plazoleta con yeso blanco en el suelo, bien esparcido. De manera que en la noche, la claridad del yeso destacaba en la oscuridad. Y cuando el macareno entraba en la zona, se recortaba su figura a la perfección. Esto ayudaba a aumentar la distancia de tiro y evitar que el aire y sus inesperados cambios, dieran al traste con el lance.