Daños

Los animales van a comer a los sembrados ante la escasez de alimento en el monte por las nevadas. Asaja y UAGA solicitan ampliar los periodos de caza de la fauna salvaje y aumentar los cupos.


9 de Marzo de 2018

Los sucesivos frentes de nieve registrados en el Pirineo de Huesca durante los dos primeros meses de este año han dejado sin alimento a los jabalís, que bajan a buscar comida a los campos de cultivo. Los sindicatos Asaja y UAGA han denunciado los cuantiosos destrozos causados por estos animales en los sembrados de forraje para el ganado, que se plantó en otoño y está empezando a crecer. Ante esta situación, solicitan al Gobierno de Aragón medidas para afrontar lo que consideran una plaga, como la ampliación de los periodos de caza y el control de la natalidad de las poblaciones de fauna salvaje.

Las organizaciones agrarias se suman a la petición realizada por las asociaciones de cazadores de la comarca de Sobrarbe para que la temporada de caza del jabalí, que finalizó el último domingo de febrero, se alargara dos semanas en marzo. “Pedíamos gestionar lo que hay cerca de los campos porque la población de estos animales es preocupante”, indica José Lacambra, de la Sociedad de Cazadores de Camporrotuno. Según dice, la administración ha rechazado la solicitud, firmada por los presidentes de 30 cotos.

Lacambra asegura que se trata de “defender los campos, no de cazar, porque llevamos toda la temporada y ahora se cobran muchos ejemplares”. De hecho, e los últimos cuatro años, debido a esta superpoblación las cuadrillas han doblado sus capturas. “Nosotros hemos matado este año 180 y hace un tiempo lo normal era entre 70 y 80”, señala. “No dicen que hagamos esperas, es decir ir a sorprenderlos cuando no hay luz, pero si en temporada somos pocos para cazar de día, de noche nos quedamos muchos menos”, explica.

Destrozos del terreno

Los sindicatos destacan que los daños que producen los jabalís no se deben solo al forraje que consumen “sino a los destrozos que causan en el terreno para su obtención”. Ramón Solanilla, de Asaja, explica que los surcos que abren con el hocico para obtener el alimento dificultan las labores de siega del forraje en la primavera y verano, llegando en los casos más graves a no poder segar estas parcelas, lo que genera una pérdida económica al ganadero”. El portavoz sindical añade que en otras parcelas se ha comprobado como los jabalís han comido directamente las semillas sembraron antes del temporal.

Los jabalís no son los únicos que bajan a los campos. También lo hacen las manadas de corzos y ciervos, que aunque no causan los destrozos de aquellos “pueden llegar a acabar con parcelas enteras de pradera o cultivos por su elevado número y los muchos días que acuden a comer”, apunta Solanilla. Los sindicatos señalan que los cupos existentes para su caza impiden un control eficaz de estos animales.

UAGA presentó en la OCA (Oficina Comarcal Agroambiental) de Boltaña una solicitud para que la gestión de los precintos de los corzos la tenga la junta responsable del coto. “Con esta medida no se matarían ni más ni menos animales, simplemente se favorecería el cumplimiento de la ley”, aseguran, al tiempo que añaden que “estas reivindicaciones son necesarias para una mejor gestión del territorio, y todo los sectores implicados están de acuerdo”, dice Joaquín Solanilla.

Aunque el problema afecta a todo el Pirineo, sindicatos y cazadores destacan que tiene más incidencia en el Sobrarbe porque hay muchos espacios protegidos. Según Asaja, los elevados daños que la fauna salvaje causan en los cultivos han obligado a los agricultores “a abandonar determinados cultivos o a vallar sus parcelas para impedir la entrada de estos animales, con el elevado coste que esto supone”.

Noticia publicada en heraldo.es

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