Jabalíes radioactivos
Toru Hanai / Reuters

Autoridades y cazadores tratan de exterminar a los animales que acumulan radioactividad seis años después del accidente nuclear.


14 de Marzo de 2017

Japón conmemoró el 11 de marzo el sexto aniversario del terremoto y el tsunami que sacudió el noreste del país, una catástrofe natural que dejó más de 18.000 fallecidos y desató la grave crisis nuclear de Fukushima. Las medidas de seguridad puestas en práctica para reducir los efectos de la contaminación radioactiva incluyeron la evacuación de 170.000 personas en un radio de 30 kilómetros de la central nuclear accidentada.

Seis años más tarde, una parte de las localidades afectadas tratan de recuperar la población perdida pero, aparte de los controles de seguridad y medidas constantes de los niveles de radiación, las personas que deciden volver a las proximidades de Fukushima se están encontrando con una amenaza inesperada.

El gobierno japones en coordinación con las autoridades locales han puesto en práctica una campaña de caza de los jabalíes que han proliferado en la zona después del siniestro nuclear. Las autoridades han advertido, en especial, que la población no se acerque a estos animales -que en algunos casos pueden llegar a atacar a las personas- y en ningún caso se alimenten con su carne.

Después de habar vivido durante años en el área nuclear, alimentándose de vegetales contaminados, los jabalíes de Fukushima han acumulado niveles de radioactividad peligrosos, han indicado los responsables de seguridad en esta demarcación japonesa.

En casos concretos como la ciudad balnearia de Namie, a unos 4 km de la central nuclear accidentada, los jabalíes se han convertido en una verdadera plaga y las autoridades han autorizado un programa especial de caza con trampas y armas de fuego.

”No está muy claro quiénes son ahora los dueños de la ciudad, las personas o los jabalíes”, ha indicado Tamotsu Baba, alcalde de la ciudad, en declaraciones recogidas por Reuters. Más de la mitad de los 21.500 antiguos residentes de Namie han decidido no regresar a sus hogares. Buena parte de las personas consultadas indican que su principal preocupación es la radioactividad que continúa presente en la zona, aunque las autoridades indiquen que se encuentran en niveles aceptables.

En las reuniones celebradas durante los últimos meses, las personas que se plantean volver a vivir cerca de Fukushima también han incluido a los jabalíes en los puestos destacados de su preocupación.

Para hacer frente a este riesgo natural, en la cercana ciudad de Tomioka, Shoichiro Sakamoto lidera un equipo de 13 cazadores que dan muerte a los animales capturados en las 30 trampas instaladas para hacer frente a los jabalíes.

”Después de la evacuación, los jabalíes empezaron a bajar de las montañas y se instalaron en las zonas urbanas. Ahora se han adaptado a este hábitat y será difícil que lo abandonen”, ha indicado Shoichiro Sakamoto. JEC

Noticia publicada en lavanguardia.com

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