Jabalíes y perdices: ¿una sociedad imposible?

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No son, precisamente, vecinos bien avenidos, pero es posible mantener poblaciones estables que nos alegren las jornadas de mayor y menor en el mismo coto. Tu misión es clara: evita que jabalíes y perdices se crucen.

Por Carlos Vignau

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Pon agua cerca de las camas de los jabalíes

Cuando el jabalí se levanta de la cama lo primero que hace es ir a buscar agua. Es oportunista, así que comerá lo que se encuentre a su paso, demandando más proteínas en primavera y verano.

Las encuentra en la carroña y en gazapillos, huevos y polladas de perdiz. Si conseguimos controlar sus desplazamientos, ofreciéndole agua y comida próximas a su encame, evitaremos sus largos recorridos y reduciremos las probabilidades de que se tope con nidos de perdiz.   

Comederos libres de cochinos

Construye una sencilla estructura que albergue puntos de agua y comida e impida la entrada de cochinos. Aprovecha las vallas de las obras para construir una cerca, disponiendo barras de acero a modo de enrejado o un mallazo de obra resistente.

Dentro no pueden faltar el grano y un bebedero donde la perdiz pueda calmar su sed. Por supuesto, deben estar ubicados lejos de los pasos cochineros: si se lo pones fácil al jabalí no dudará en echarlos abajo expulsando a los bandos de la zona.

Invítales a no salir del monte

Tienes que dejar claro desde el primer momento cuál es el territorio de cada uno. Para ello deberás colocar comederos de refuerzo junto a las charcas cercanas al montarral.

No los alejes de los encames e intenta plantarlos en los pasos más tomados. Así no tendrás piaras deambulando de norte a sur por todo el acotado. Además, si tienes pensado sembrar maíz, hazlo siempre a la salida de estos montes para que sea lo primero que encuentran al salir de la cama.

Procúrales su espacio vital

Cada especie necesita su propio espacio, y si consigues delimitar de forma clara el monte sucio y espeso, hogar del cochino, y los terrenos amplios y abiertos, los preferidos por las perdices, no se molestarán los unos a los otros. Si lo que necesitas es conseguir un monte poco denso tendrás que ejecutar una clara prestando especial cuidado de no eliminar el matorral noble. Así tus perdices podrán gozar de su espacio vital.

Vela por los nidos de las perdices

Distancia y protege los puntos de cría de la perdiz de la amenaza de los cochinos y otros predadores. Para fijar su ubicación puedes levantar pequeños cercados con mallazo alrededor de árboles jóvenes. En ellos las perdices encontrarán las condiciones óptimas para sacar adelante a su prole.

Estos cercados impedirán, como decíamos antes, que los jabalíes se den un atracón con sus huevos. Es importante, además, que sitúes cerca los puntos de comida y agua para evitar desplazamientos que pondrán en juego la vida de tus perdices.