Jabalíes
Shuttersotck.

Se realizan controles de población de este ungulado silvestre en el Parque Nacional para mantenerla en niveles que no causen daños a la flora y fauna ni a cultivos u otros bienes privados.


08 de Abril de 2017

En las últimas décadas, por diversas razones, entre las que destacan el abandono de los usos tradicionales y la emigración rural acaecida en las áreas de montaña, se ha producido un espectacular aumento del área de distribución del jabalí (Sus scrofa) en toda la Península Ibérica, por lo que su expansión ha llegado a aproximarse a las áreas urbanas. Además de ampliar su territorio, las poblaciones de jabalí han crecido numéricamente de forma notoria, debido al elevado potencial reproductivo de la especie y a la práctica ausencia de predadores naturales que regulen y/o controlen sus poblaciones.

Expansión vertiginosa

Hace unos 50 años el jabalí había desaparecido prácticamente de Sierra Nevada y fue reintroducido un grupo de animales, al parecer de la cría realizada en la casa forestal de Los Peñoncilllos (Sierra de Huétor), de varios ejemplares de dos procedencias diferentes. En la actualidad la plasticidad ecológica de esta especie ha hecho que se extienda por todo el macizo nevadense alcanzando en algunos lugares unas altas densidades de población.

Para comprender el ‘éxito’ de la especie y su rápida recolonización del territorio hay que tener en cuenta que la madurez sexual de los marranos silvestres se alcanza a los dos años de edad, (algunos autores apuntan incluso a una reproducción más temprana, señalando la fertilidad al año de edad). El potencial reproductor de la especie es máximo, superando las 4 crías por hembra. Por otro lado, los jabalíes tienen un régimen alimentario omnívoro, con una dieta amplia que puede variar mucho entre poblaciones y estacionalmente, consumiendo tanto bellota como carroña, gramíneas, micromamíferos, reptiles, tubérculos, raíces y/o frutos.

Plan de Gestión

En Sierra Nevada, desde la creación del Parque Nacional en 1999, está prohibida la caza deportiva y comercial, al ser esta actividad incompatible con esta figura de máximo reconocimiento a nivel estatal y a la vez de mayor protección legal. En el Parque Natural, que generalmente rodea al anterior y que se sitúa en cotas más bajas, sin embargo se considera el aprovechamiento cinegético como una actividad compatible, que queda regulada en los correspondientes Planes Técnicos de Caza de los cotos. Teniendo en cuenta esta dualidad y la necesidad de una gestión integrada de las poblaciones animales, cuando se produjo la declaración del Parque Nacional de Sierra Nevada se puso en marcha un Plan de Gestión de los Ungulados Silvestres que incluía a las poblaciones del jabalí y de la cabra montés con el fin de asegurar su conservación y manejo. Dicho plan incluía actuaciones de seguimiento de las poblaciones de estos animales, así como de las principales enfermedades que les afectan y unas medidas para controlar, en caso necesario, las poblaciones.

Al comprobarse que la prohibición de la caza del jabalí provocó que prácticamente se doblara la población en apenas un par de años, resultó imprescindible llevar a cabo actuaciones de control de su población, coordinadas por los gestores de este espacio protegido, justificadas por razones de conservación y de protección de la flora autóctona, así como de los hábitats que conforman los ecosistemas de la media y alta montaña nevadense.

En el Parque Nacional se realizan desde entonces, cada temporada, una serie de controles de población de jabalíes a lo largo de todo el territorio en los que se utiliza la modalidad de batida de gestión y en los que se cuenta con la participación de la población local. Aproximadamente se realizan unas 30 batidas al año en las que son abatidos unos 300 jabalíes de media. Las batidas de gestión se consideran las herramientas más adecuadas para el control de las poblaciones de jabalí en el Parque Nacional de Sierra Nevada, tanto por los rendimientos en capturas, como por la facilidad de gestión, siendo a su vez la menos perjudicial para la flora y resto de fauna asentada en este territorio.

Estas actuaciones se complementan y coordinan con el manejo cinegético en los cotos colindantes al Parque Nacional que incluye, caza en mano, batidas y aguardos nocturnos para minimizar el impacto de la especie y prevenir daños a los cultivos de las zonas bajas.

¿Quiénes participan?

En las batidas de control de población sólo pueden participar ciudadanos, mayores de edad, nacidos o residentes en municipios del área de influencia del Parque Nacional, o bien que tengan propiedades en ellos. Cada participante se compromete mediante la firma de un documento a cumplir las normas dictadas por la Consejería de Medio Ambiente que rigen dicha actividad y admiten el conocimiento de los riesgos que conlleva. Todos los participantes deben mostrar, al inicio de la actividad y a requerimiento de los agentes de la autoridad (Agentes de Medio Ambiente, Guardia Civil y Policía Nacional adscrita a la Junta de Andalucía), la documentación necesaria para poder desarrollar esta actividad de control: (licencia de caza, licencia de armas y seguro de responsabilidad civil).

Las ‘manchas’ a batir son marcadas por agentes de medio ambiente y personal técnico del espacio natural protegido que decide las zonas en función de las densidades previas conocidas o la observación de daños. También señalan el número de puestos a cubrir, la cantidad de rehalas de perros que pueden participar y otras cuestiones de organización de la batida. La señalización de los puestos se realiza por la sociedad de cazadores o ayuntamiento co-organizador bajo la estricta supervisión de los Agentes de Medio Ambiente. Sólo se autoriza la presencia de una persona por puesto.

Como el fin principal de la actividad es el control de las poblaciones de jabalí no se establecen ningunas limitaciones en cuanto al número de piezas, sexo o edad de los mismos, a abatir por participante y jornada. Por contra, todos los animales abatidos deberán ir necesariamente a la ‘Junta de Carnes’ para el control sanitario, íntegros y sin eviscerar. Al ser una actividad de control de población queda expresamente prohibida la comercialización de puestos, así como de la carne procedente de las batidas de gestión.

Una tesis que produce ‘Tesis’

Durante más de una década se han ido recabando datos sobre el índice de abundancia relativa de jabalí en el Parque Nacional y se ha obtenido una importante cantidad de información sobre la biometría de los animales abatidos, así como otros datos biológicos y ecológicos: sex-ratio, estructura poblacional, reproducción, etc. que dio lugar en 2015 a la lectura de una tesis doctoral por parte de Javier Cano-Manuel, ingeniero de montes y asesor técnico del parque nacional, que versaba sobre la dinámica de la población del jabalí y su estatus sanitario en Sierra Nevada. La publicación de los resultados de esta tesis doctoral se han constituido en una referencia para los gestores de espacios naturales protegidos de todo el país. La eficacia de estas medidas se está ensayando en otros parques nacionales en los que estas actividades están vedadas a la participación de cazadores y se efectúan exclusivamente por funcionarios públicos.

Noticia publicada en granadahoy.com

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