Gamos

El Seprona investiga las causas de la muerte y la pertenencia de los animales que no llevaban pendiente en las orejas.


16 de Junio de 2017

Varios miembros de la brigada de limpieza municipal de Inca efectuaban su ronda por los contenedores de residuos situados en zona rústica. No imaginaban la sorpresa que les aguardaba junto a uno de ellos, el que se encuentra situado en la confluencia del camino viejo de Muro con el de los Alijares. En una saca de obra se encontraban dos cadáveres de unos rumiantes de tamaño medio. Los operarios los confundieron con ciervos y alertaron a la Policía local de Inca.

Alrededor de las once de la mañana agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil se hicieron cargo del hallazgo comprobando inicialmente que no se trataba de un ciervo sino que, aparentemente eran dos gamos posiblemente jóvenes, aunque lo más probable es que fueran dos hembras pues ya tenían un tamaño considerable y carecían de cornamenta, algo exclusivo de los machos.

Los agentes requirieron la presencia del Consorcio para la Recuperación de la Fauna de las Illes Balears (COFIB), situado Santa Eugènia para el traslado de los dos cadáveres y su posterior autopsia.

Los dos cadáveres se encontraban en avanzado estado de descomposición. Despedían un fuerte olor y estaban poblados por una gran cantidad de larvas necrófagas.

La Guardia Civil investiga ahora su procedencia. Varios vecinos de la zona se acercaron al lugar al observar la presencia policial, pero ninguno supo informar de que hubiera ninguna explotación o finca próxima que pudiera poseer animales de esta raza.

Cabe explicar que el gamo es una especie cinegética, no amenazada y cuya posesión es legal bajo ciertas condiciones. La conselleria de Medio Ambiente informa que “se debe tener declarado como núcleo zoológico y en unas instalaciones adecuadas”. Lo que no se puede hacer es liberarlos puesto que no son especies autóctonas de las Balears, pese a ser muy comunes en los montes de toda la península ibérica.

Tampoco pueden arrojarse sus cadáveres en la forma en que han aparecido en Inca, en el caso que hubieran muerto por causas naturales.

Àngel Garcia, concejal de Medio Ambiente de Inca, manifiesta: “Lo preocupante no es tan sólo que se hayan abandonado en una saca sino la posibilidad de maltrato animal”.

El Ayuntamiento insta a que “se continuen investigando las causas del fallecimiento”. Garcia puntualiza: “Confiamos en que el Seprona y el COFIB aclaren todas las circunstancias. Podemos entender que alguien no comparta los criterios de vertidos y los haga junto a caminos, pero el abandono de estos dos animales, en esas condiciones, nos parece deleznable”.

Noticia publicada en diariodemallorca.es

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