Esto es todo lo que debes saber si quieres ir de caza con los perros en tu próxima montería

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Una rehala en el momento de la suelta. / JDG

Son los verdaderos protagonistas y este invierno se te acabaron las excusas. Sal de tu zona de confort, cálzate los zahones y acompaña a los perros de caza en tu próxima montería.

Sabemos que lo tuyo es el puesto y el rifle, pero si quieres considerarte un verdadero montero tienes que empezar a plantearte conocer la modalidad desde dentro. Afila tu cuchillo y ármate de valor porque lo que vas a vivir te va a dejar con la boca abierta.

Elige bien la mano

Excepto si tu forma física es envidiable, no te eches al monte sin conocer la mancha. Los perreros están hechos de otra pasta. Aguantan caminatas por cortados, barrancos y jarales, haga el tiempo que haga: ni la lluvia, ni la nieve ni el frío los detiene. Por eso es fundamental informarte de la orografía del terreno.

Asegúrate de que la mano que elijas sea suave, sin demasiado desniveles, y trata de situarte en la zona donde el recorrido te sea más favorable. No interesan manos demasiado exigentes porque puedes no aguantar el ritmo y quedarte rezagado… con el peligro que eso conlleva.

Busca un rehalero de confianza

Si tu experiencia con los perros es nula lo mejor es que elijas el día en el que cace un perrero conocido. A lo largo de tus años como montero seguro que has entablado amistad con el líder de alguna rehala.

Tienes que tener la confianza suficiente para que ambos os sintáis cómodos y saber en todo momento que lo último que tienes que hacer es molestar. Si no es tu caso, pregunta al podenquero si puedes acompañarle.

Viste de forma adecuada para la caza

Estás acostumbrado a estar parado cazando desde el puesto, pero esto no tiene nada que ver. Tienes que tener en cuenta dos aspectos fundamentales: la seguridad y la protección. Cuando vas con los perros y estás dentro del monte no es suficiente portar un brazalete naranja en el brazo. Te tienen que ver desde muy lejos, así que viste un chaquetón reflectante –por ejemplo, el que llevas en tu coche–.

Todas estas medidas chocan frontalmente con la tradición montera de prendas de paño y cuero, pero te recomendamos que la dejes a un lado y seas visible casi desde la luna. En cuanto a la protección, sólo recordarte que no vas a estar paseando por jardines y caminos: vas a romper monte y a subir y bajar barrancos. Cálzate unas buenas botas que sujeten firmemente tus tobillos y cubre tus piernas con unos buenos zahones para evitar varetazos, arazos, pinchazos…

Ten precaución en los agarres

Si vas con los perros puedes vivir uno de los lances más emocionantes de cuantos pueden suceder en una jornada de caza pero, también, uno de los más peligrosos. Si escuchas que la jauría ha alcanzado a algún cochino, no te separes del rehalero. No te adelantes ni intentes pinchar al animal sin la autorización previa del podenquero. El remate es trabajo suyo, y sólo él puede darte la alternativa para que te estrenes con los aceros.

Procura hacerlo en un agarre fácil, con el cochino perfectamente sujeto, y mejor si es un jabalí de tamaño ‘medio’: uno demasiado grande, ya sea macho o hembra, puede ponerte en serias dificultades. Acércate por detrás, despacio, con sigilo, sin movimientos bruscos, y busca su corazón con un movimiento decidido.

Si titubeas, estás perdido. Tienes que ser capaz de provocar la mayor herida posible y en una zona vital para provocar la muerte de inmediato y evitar así un sufrimiento innecesario. Pero, sobre todo, recuerda: el podenquero es quien manda. Haz siempre lo que te ordene.

Este vídeo sobre las rehalas y los perros de caza te va a poner los pelos de punta

Un escalofrío recorre el cuerpo de todo cazador que se precie cuando una umbría apretada de jaras se cuaja del latido constante de una recova de perros siguiendo el rastro de un gran jabalí hasta empujarlo a las armadas. Si alguna vez has sentido algo similar a esto, el siguiente vídeo te va a encantar.

«Pasión por las rehalas». Así lo titularon los amigos de Nova Toma y es que en tan sólo tres minutos es capaz de emocionar a cualquier cazador.

Los perros de caza en general y las rehalas al hablar de la montería son algo más que cualquiera de los participantes que forman la cacería. Cuando salgas al campo ten en cuenta lo siguiente: sin ellos no monteas. Tan sencillo como eso. Así que el respeto y la admiración por ellos debe ser absoluto.