Escopetas Arrieta: así se fabrican estas espectaculares joyas puestas al servicio de la caza

ESCOPETAS
Un maestro armero trabajando en los talleres de la firma. / Arrieta.

Cada una de sus escopetas es una obra de arte que cobra forma a base de horas de trabajo en las manos de los mejores armeros de nuestro país.

Desde que Avelino Arrieta decidiera, en 1940, fundar su propia fábrica de armas han pasado ya 80 años en los que la empresa ha sido fiel a su idea de mercado: la fabricación artesanal de escopetas finas de caza. Comenzó su andadura como armero trabajando para distintas empresas del sector, algunas tan conocidas como Víctor Sarasketa, antes de asociarse con unos familiares. Así nació Arrieta y Compañía.

En 1960 la firma se trasladó a su actual sede en la calle Morkaiko del municipio natal de Arrieta, Elgóibar (Guipúzcoa), que ese mismo año, con la entrada en la empresa de otro hijo de Avelino, Víctor, cambió de nuevo su nombre por el actual Manufacturas Arrieta.

Hasta entonces el negocio se había centrado exclusivamente en el mercado nacional, pero su prestigio había traspasado nuestras fronteras y sus artesanales creaciones comenzaron a llegar, primero, a Europa y, más tarde, a América. Así comenzó una política de internacionalización que hoy continúa bajo la dirección de Juan Carlos Arrieta, nieto del fundador.

Escopetas para clientes de todo el mundo

Sus escopetas y rifles llegan a diferentes perfiles de clientes, desde aficionados anónimos hasta importantes personalidades como el rey Juan Carlos I –que posee algunas unidades de los modelos 802 y 803–, el príncipe Henry de Dinamarca –dueño de una pareja del buque insignia de la empresa, el modelo 872, con grabado Arrieta–, el ex presidente de Estados Unidos George Bush ‘padre’, importantes jeques árabes o el general Norman Schwarzkopf, fallecido hace ocho años y que comandó las tropas estadounidenses durante la segunda Guerra del Golfo.

La oferta de Arrieta se basa en tres líneas o gamas: básica, media y alta. La diferencia no reside en la calidad de los materiales o en el acabado, en todas de gran calidad, sino en los distintos tipos de personalización que puede elegir el cliente: un modelo de gama más alta implica únicamente que el grado de personalización es máximo. Sus escopetas finas se fabrican en cualquier calibre, desde el .410 hasta el 12, si bien los más demandados son los más comunes en la caza, el 12 y el 20. En cuanto a sus rifles express, dispone de tres modelos diferentes que se fabrican en todos los calibres, desde el .500 Nitro Express hacia abajo. Los más demandados son, además de éste, los 7×65, 8×57 JRS, 9,3x74R, 9,3×62, .300 H&H, .375 H&H, .416 Rigby y .470 Nitro Express.

Artesanía al servicio de la caza

Todo el proceso de fabricación es realizado a mano, como decíamos antes: desde el grabado hasta el acabado del aceite en la madera. La más utilizada por Arrieta es la de nogal francés, por su dureza, resistencia y gran manejabilidad a la hora de trabajarla. Produce una media de 200 culatas al año para las que emplea unos 800 kilos. Y llegamos al apartado de la personalización. Es el momento de tomar todas las medidas para que la longitud del arma y las proporciones se adapten perfectamente a las características del cazador. Juan Carlos Arrieta lo tiene claro: «se trata de que la escopeta vaya a ti, no tú a la escopeta».

Aquí tienes un fantástico vídeo que recorre hasta el último rincón del taller de Arrieta, desvelando toda su magia y saber hacer. ¡Qué lo disfrutes!