¿Es aconsejable tratar el agua de los bebederos de caza menor?

caza menor

¿Qué pasa si las especies de caza menor beben agua en mal estado? ¿Cómo podemos conservarla más tiempo en buenas condiciones?

Por Ciencia y Caza

caza menor

La presencia de agua estancada en malas condiciones puede ser una fuente de problemas. El aumento de la materia orgánica estimula el desarrollo de agentes patógenos provocando brotes de enfermedades que se transmiten precisamente a través de los bebederos, puntos de encuentro de muchos animales.

Existen varios tratamientos que se conserve en buen estado durante más tiempo, evitando que estos lugares se conviertan en focos de dispersión de enfermedades.

Tienes cuatro opciones

Existen productos específicos para ello, como la lejía de uso alimentario –diez gotas por litro de agua– o las pastillas de cloro –su dosificación dependerá de las indicaciones del fabricante–.

También podéis recurrir a la povidona yodada concentrada al 10% y añadiendo cuatro gotas por litro. Por último, otra alternativa muy útil, barata y asequible es el vinagre de manzana: en dosis de entre 10 y 15 mililitros por litro de agua, es una opción muy utilizada en otros sectores como la ganadería ecológica no sólo por su poder desinfectante, también por sus propiedades antiparasitarias. Y no olvidéis aplicar estos tratamientos cada vez que rellene los bebederos. 

¿Y si lo hacemos mal?

El uso de productos inadecuados o, sobre todo, en concentraciones más elevadas de lo recomendado puede traducirse, en el mejor de los casos, en que los animales no consuman el agua y todo nuestro esfuerzo se vaya al traste; en el peor de los escenarios pueden intoxicarse, llegando incluso a morir o a quedar a total disposición de los predadores.

Toma nota

Además de estos tratamientos es imprescindible seguir otras premisas: es esencial utilizar agua en las mejores condiciones posibles, mejor si es potable, así como evitar en lo posible que el sol incida directamente en las piletas, mantener los bidones en zonas sombreadas para que no acumulen mucha temperatura, emplear depósitos lo más herméticos posible y de materiales opacos y fácilmente limpiables y desinfectables, evitar la proliferación de materia orgánica con la limpieza y retirada periódica de la misma y llevar a cabo un buen mantenimiento de todos los bebederos.

¿Cómo instalo bebederos en mi coto de caza menor?

Mientras que con otras herramientas de gestión para los cotos de caza, como el control de predadores o el uso de comederos, existen algunas discrepancias en cuanto a la percepción por parte de los gestores y lo que dice la ciencia, en el caso del uso de bebederos y puntos de agua la coincidencia es mayor. Está demostrado que se trata de un factor determinante que, bien planificado, mejora la reproducción de los animales. Por otro lado evita una dispersión excesiva de la caza en verano y disminuye los efectos negativos de la sequía. Además son muy bien acogidos por multitud de especies, no sólo cinegéticas.

Los peligros del agua

Los puntos de agua pueden volverse en nuestra contra cuando su mantenimiento no es adecuado, su número es escaso, no están bien mantenidos o se encuentran mal distribuidos por el coto. En el caso de la caza menor la presencia de bebederos vacíos provocará un estrés añadido a las perdices o conejos. Esto aumenta el riesgo de presencia de enfermedades y la posibilidad de ser predados.

En resumen, la escasez o su mala distribución provocará concentraciones de animales, facilitando la labor de los depredadores e incluso de los furtivos, y favorecerá el contagio de enfermedades. Además, una mala distribución reducirá su eficacia por la menor capacidad de movimiento de perdices o conejos desde sus zonas de cría. Con las especies de mayor ocurre algo similar.

La agregación de animales puede provocar un elevado riesgo de difusión de procesos infectocontagiosos tan graves como la sarna o la propia tuberculosis, convirtiendo a estos puntos en verdaderos focos de riesgo sanitario. Su mala distribución o un número insuficiente de bebederos también provocará una reducción en la capacidad de carga del coto.

Una oportunidad para la gestión

La gestión del agua debe ser considerada como una gran oportunidad para conseguir que nuestras poblaciones cinegéticas se encuentren en un mejor estado fisiológico y sanitario. Esta favorecerá la reproducción y le ayudará a mantener una mejor condición corporal reduciendo la susceptibilidad a las enfermedades y mejorando sus trofeos.

Si además nuestros vecinos no llevan a cabo la misma gestión, puede ser determinante para mantener o atraer a los animales a nuestro coto. Además, los puntos de agua pueden aportarnos valiosa información sobre la relación de sexo y edad de nuestras poblaciones y la presencia de grandes trofeos e, incluso, alertarnos de forma rápida ante cualquier problema sanitario. Las cámaras de fototrampeo o las esperas en lugares adecuados son otros grandes aliados en la gestión del coto.