Entrena a tu perro de caza en el rastro de sangre en tres sencillos pasos

perros de caza

Seguir un rastro de sangre es una habilidad que muchos perros de caza llevan en su código genético, pero no descuides su adiestramiento.

Por Carlos Vignau

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1. Prepara el rastro de sangre

Vierte una pista de sangre de unos 200 metros dibujando un recorrido en zig-zag. La primera sesión la cantidad será más abundante, pues tu perro estará menos preparado, pero redúcela según vaya avanzando el entrenamiento hasta que apenas encuentre unas gotas cada cinco o diez metros.

Por último, empapa un trapo en sangre para simular la pieza muerta y sitúalo al final del rastro: tu especialista debe saber cuándo ha cumplido su misión. 

2. Orienta a tu perro de caza

Una vez que ha empezado a seguir el rastro marcado, atento a estas señales: si tu perro de caza toma direcciones incorrectas o deja de olfatear el suelo es que ha perdido el camino. Introdúcele de nuevo en él y empieza de nuevo.

Si tienes que acercar su nariz hasta la sangre hazlo, pero siempre de manera cuidadosa. Repite la palabra ‘busca’ varias veces: será capaz de asociarla con el olor de la sangre. 

3. El momento decisivo

Cuando comience a ladrar o gruñir será porque la pieza simulada se encuentra cerca. No le mandes callar ni le asustes: sigue animándole hasta que dé con el trapo.

En medio del monte serán las señales que te anuncien el cobro de un cochino o un corzo. Trabaja con tu perro 15 minutos al día durante un mes y estará listo para seguir cualquier rastro de sangre.