Le entra una enorme piara de jabalíes y consigue cazar tres de ellos

jabalíes

Este cazador tuvo la fortuna de hacer un un triplete de jabalíes en la nieve aprovechando uno de los puestos de su vida.

Por Carlos Vignau

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Mientras el calor del verano se apaga poco a poco y el dichoso covid continua sin darnos tregua, algunos cazadores tienen puesta la mirada en los meses que están por venir.

Son esos meses de frío, viento y nieve que están altamente relacionados con las monterías y batidas, con el jabalí como bandera. Muchos esperamos como agua de mayo esas mañanas de escarcha camino de las armadas, soñando con vivir de una vez el puesto de nuestras vidas.

Como ejemplo, el protagonista del siguiente vídeo. Un cazador se encuentra esperando en su postura: un puesto de testero a la salida de un monte nevado. Muchos podrían pensar que jamás rompería un jabalí por lo limpio pero la naturaleza siempre nos sorprende.

Una enorme pelota de jabalíes hace acto de presencia, en dirección al cañón del cazador que graba la escena con una cámara alojada en su arma. Tres perfectos disparos y tres cochinos al suelo nevado. Un lance emocionante, como los que esperamos vivir dentro de unas semanas.

Aquí tienes el magnífico vídeo:

Jabalíes y nieve, combinación perfecta

Hay días de batida que ni rezando a todos los santos somos capaces de hacer que algún cochino cruce nuestra postura mientras otros, no sabemos muy bien porque, los jabalíes deciden cruzar de dos en dos. Esto es exactamente lo que le sucede al protagonista del siguiente vídeo.

En las imágenes vemos un puesto de batida de esos con los que sueñan cualquier montero. El terreno está completamente nevado y el cazador está ubicado en un camino que divide un bosque en dos, con una pronunciada pendiente.

En la parte más baja se comienzan a escuchar ruidos de ramas. Buena señal, algo se acerca. El cazador se prepara, cuando de pronto aparece un jabalí en medio del camino. Su color negro contrasta con el blanco inmaculado de la nieve. Un certero balazo da con el animal en el suelo y, al tiro, otro cochino salta para cruzar por el mismo sitio.

Un primer tiro para pararlo y un segundo de remate son suficientes para conseguir frenar su carrera y cerrar así un lance de montería soñado.

Y es que no todos los días se cazan dos jabalíes.