Los gusanos de las narices son una triste realidad en muchos cotos de corzos repartidos por toda España. ¿Qué debemos saber? ¿Podemos luchar contra ellos?

Por Ciencia y Caza

corzo

¿Cómo los contraen los corzos?

Los conocidos como ‘gusanos de la nariz’ del corzo son las larvas de un insecto del grupo de los tábanos, en concreto de los de la especie Cephenemyia stimulator, que como otros insectos similares requieren de un hospedador para completar su ciclo vital, en este caso, el pequeño cérvido. Las hembras del tábano depositan los huevos en su nariz, donde se desarrollarán las larvas.

La infección se conoce como oestrosis, y es común en animales domésticos como ovejas y cabras. La hipodermosis la provoca otra larva, en concreto de la Hypoderma actaeon, la mosca de los barros, que vuela durante el verano y deposita sus huevos en el pelo del corzo. Sus larvas se introducen después a través de la piel realizando orificios por los que respirar.

¿Cuáles son los efectos que provocan en el corzo?

En cuanto los gusanos de la nariz, una vez que las larvas comienzan a crecer terminan por ocupar la faringe y fosas nasales –garganta y nariz– de los corzos, a los que cada vez les costará más respirar y tragar. Esto les irá debilitando poco a poco, situación que desemboca en la muerte directa –en algunos casos– o en una mayor predisposición a ser predados más fácilmente o a sucumbir ante enfermedades secundarias que no sufrirían si no hubieran resultado infectados.

Los estudios disponibles apuntan que los ejemplares jóvenes son los que más pueden verse afectados, puesto que aún no son independientes, junto con los machos, ya que tras el celo terminan agotados y tienen pocas defensas, lo cual les hace ser más vulnerables. En el caso de la hipodermosis, las larvas de la mosca producen unos nódulos o barros en la piel del corzo que pueden acabar causando graves daños en los músculos. 

¿Cómo se detectan?

La detección de ambas enfermedades es relativamente sencilla. En cuanto a los gusanos de la nariz es necesario abrir las fosas nasales y la faringe para comprobar la presencia de los mismos; también existe la posibilidad de realizar un escáner para no dañar el trofeo, según un estudio realizado por Luis Eusebio Fidalgo y sus colaboradores.

En el caso de la hipodermosis hay que observar la piel del animal en busca de nódulos. El mayor grado de infestación corresponde al período otoño-invernal, el momento más adecuado para detectar los gusanos bajo la piel de los animales infectados.

¿Qué podemos hacer?

La prevención y curación de estas enfermedades es complicada, por no decir imposible, dado que son transmitidas por insectos y cuando hablamos de corzos no lo hacemos precisamente de ovejas metidas en un corral.

Por el momento, nuestros esfuerzos se deben centrar en seguir mejorando los conocimientos de las enfermedades para saber cuándo y por qué se producen.

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