Jabalíes
El Mundo

Los cazadores consideran este método “inviable” para controlar la población y detener los daños. Medio Ambiente ha probado las trampas en Castellón y pretende extenderlas.


27 de Marzo de 2017

Destrozan las cosechas y dañan los sistemas de riego. La sobrepoblación de jabalíes, corzos o cabras montesas están ocasionando importantes pérdidas económicas al campo valenciano. Hasta 26 millones, un 30% más. Las dos principales organizaciones agrarias, AVA y La Unió, lanzaron la voz de alarma la semana pasada. En un comunicado conjunto reclamaban más batidas para controlar la proliferación de estas especies animales, que campan a sus anchas al carecer de depredadores que amenacen su expansión demográfica y territorial.

En el Gobierno valenciano asumen el problema pero se apuesta por soluciones alternativas a la caza. Menos sangrientas, peligrosas y traumáticas. El secretario autonómico de medio Ambiente, Julià Álvaro lo deslizó en su blog personal tras visitar la dirección territorial de Castellón. Su plan pasa por instalar jaulas de jabalíes en el campo para poner coto a las batidas. A expensas de los resultados, el objetivo es ir sustituyendo de forma progresiva las tradicionales cacerías por sistemas pasivos de captura sin riesgo para el humano.

Las primeras pruebas efectuadas en el término municipal de Torreblanca han elevado las expectativas depositadas en este proyecto. Las trampas funcionan, como acredita la imagen que ilustra esta información. Álvaro considera “prioritario” extenderlas a otros puntos de la geografía valenciana. Su sencillez en el diseño convierte estas jaulas en fácilmente exportables y transportables. No en vano, se construyen a partir del clásico mallado de hierro empleado en obras de edificación. Las dimensiones de esta retícula impiden, además, que otras especies distintas a las deseadas queden atrapadas cuando la jaula se cierra, explica el director territorial de Medio Ambiente, Antoni García.

Los cerdos salvajes cazados mediante este sistema tampoco eluden su final. Se sacrifican como los que son víctimas de las batidas. Por la Conselleria quiere dar un uso social a esta apreciada carne poniéndola, por ejemplo, a disposición de comedores o centros públicos.

Desde la Federación de Caza de la Comunidad Valenciana, su vicepresidente, Raúl Esteban, no oculta sus reticencias en torno a esta iniciativa. Sobre todo si el objetivo último es acabar con las batidas autorizadas por Medio Ambiente, que hasta la fecha se han demostrado el método más rápido y efectivo para controlar la sobrepoblación de estas especies. A su juicio, su utilización como método alternativo resulta inviable. “Teniendo en cuenta los graves problemas que denuncian los agricultores se debería cazar más”, reitera. Además, advierte del elevado coste y del personal necesario para revisar las trampas a diario.

Desde la Administración valenciana, Antoni García matiza, sin embargo, el discurso. Ni es necesario comprobarlas cada día ni son excluyentes. “La idea es colocar estas jaulas en zonas transitadas o con población cercana donde no se pueden realizar batidas. Pero es un método complementario con la caza“, explica este alto cargo del departamento que dirige Elena Cebrián.

Para el presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA), Cristóbal Aguado, se trata de “una idea interesante, una opción a tener en cuenta” aunque acompañada por otras medidas ya que por sí sola ofrece limitaciones. “Nuestra valoración es positiva siempre que no se cierre la puerta a otras opciones complementarias porque de lo que se trata es de solucionar un problema cada vez más grave”, subrayó el dirigente del sindicato agrario.

Noticia publicada en elmundo.es

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