Similar a la espera nocturna pero con el horario ‘cambiado’, en esta modalidad de caza también tendrás que conocer al dedillo las querencias del enorme jabalí.

Por Carlos Vignau

jabalí

1. Llega con tiempo

Lo primero que debes hacer es estudiar los movimientos del jabalí para poder decidir la localización más apropiada: huellas, excrementos, trochas, veredas o incluso pelo son indicios que pueden ayudarte a componer un mapa mental de los pasos del cochino. Eso sí, todo esto no servirá de nada si llegas tarde:  recuerda que debes estar en el puesto por lo menos una hora antes de la amanecida o tu esfuerzo será inútil.

2. Espera al cochino en las alturas

Es una de las normas básicas del esperista, y cómo no, también del cazador al alba. Si quieres burlar la potente nariz del cochino, eleva tu posición. Los grandes jabalíes de mañana han pasado toda la noche en movimiento, alimentándose, y ahora se dirigen al encame, por lo que extremarán las precauciones. Cuanto mayor control tengas del viento, más probabilidades de éxito. Otro punto importante es mantener la salida del sol a tu espalda. Así no te deslumbrará y podrás ver al enorme jabalí sin dificultad.

3. Localiza las salidas de las siembras

El monte está lleno de caminos realizados por el paso continuado de animales. Si ves uno muy tomado que entra o sale de un trigo o un maizal, no lo dudes: será el lugar indicado para apostarte. Cuando las siembras están en su punto óptimo de maduración, los cochinos hacen estragos en ellas y es frecuente obtener un permiso de caza por daños. Tu misión: esperar su salida apostado pacientemente. Cuando el enorme jabalí haya llenado su panza de grano, querrá buscar la comodidad de su encame antes de que la luz lo ilumine todo. Y allí has de estar aguardando.

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