Cinco reglas de oro para repoblar conejos en tu coto de caza

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Si la población de conejos de tu coto ha desaparecido o pretendes reforzar sus densidades, el verano es la mejor época para introducir nuevos ejemplares.

Por Edu Pompa (www.forestcaza.com)

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1. Elige los mejores lugares

Trata de localizar un núcleo de población de conejos. La densidad ideal de estos vivares es de uno cada 50 hectáreas y con una separación en línea recta de entre dos y cuatro kilómetros entre ellos.

Si no existiera, elige una zona que presente las condiciones ideales para la especie: vegetación natural entre parcelas de cereal –trigo o cebada– cultivadas en barbecho alterno, con variedad de paisaje, con ribazos o pequeños arroyos junto a estas siembras, con cobertura natural elevada, suelos blandos y profundos… Sería perfecto si además cuenta ya con la presencia de madrigueras naturales: si un día vivieron aquí, sería por algo. 

2. No te saques los conejos de la chistera

Una de las primeras cuestiones que debes resolver es ¿de dónde sacar los conejos? Tienes dos opciones: capturarlos de poblaciones de origen silvestre o comprarlos a empresas que se dedican a su cría en cautividad. La primera es la más recomendable, tanto por razones genéticas como por su capacidad para sobrevivir allí donde han nacido. Si eliges la segunda alternativa fíate sólo de granjas de reconocido prestigio o te arriesgarás a que presenten problemas de hibridación.

Además, si el método de cría es demasiado intensivo serán ejemplares con menos posibilidades de sobrevivir y habrás tirado el dinero y todo tu trabajo por la borda. Eso sí, si decides capturarlos también debes tener en cuenta los contras: asegúrate de que la zona de extracción no suele estar muy castigada por brotes de mixomatosis o NHV. Pregunta a los cazadores y lleva a algún ejemplar al veterinario para un análisis antes de la suelta. Te curarás en salud… ¡nunca mejor dicho! 

3. Hazlo en agosto

Es en agosto y septiembre cuando menos conejos necesitaremos para crear un nuevo núcleo de población, ya que nos encontramos en las vísperas de su época de reproducción. Si lo intentamos en primavera es probable que los más jóvenes e inexpertos mueran en las fauces de los predadores antes de dejar su descendencia; en cambio, a finales del verano y en los albores del otoño serán animales más resabiados y nuestras probabilidades de éxito aumentarán exponencialmente.

Por cierto, a estas alturas del año te resultará más complicado encontrar ejemplares criados en cautividad, ya que es la época que las granjas reciben la mayor demanda. Reservarlos con la mayor antelación posible… o tendrás que esperar a la próxima primavera para disponer de tu lote de orejudos. 

4. Captúralos con bicho

Los métodos más utilizados son los cercones y el huroneo. Este último es el más efectivo, pero deberás ‘trabajar’ en majanos de reducidas dimensiones para no extraviar ningún hurón, que además deben llevar bozal y las uñas cortadas para no dañar a los conejos. Coloca varios capillos en todas las bocas de la madriguera e introdúcelo por una de ellas.

Cuando el conejo se sienta acosado intentará huir, momento en que aprovecharás para capturarlo. A la hora de transportarlos utiliza cajas de material aislante y ventiladas –no apiles demasiadas–, con suficiente espacio y en penumbra, y apórtales agua y comida. Estás transportando animales y los cuidados debe ser máximos.

5. Suelta los conejos en cercas con vivares

Existen tres métodos: suelta libre, en madrigueras y en cercas con madriguera. Desaconsejamos el primero, ya que aumenta las posibilidades de que se conviertan en el plato del día de sus predadores. Igual de inefectivo es el segundo sistema, ya que los conejos las abandonarán apenas unos minutos después quedando también expuestos a sus enemigos. La tercera es la más aconsejable.

Elige madrigueras libres y amplias y rodea su perímetro con una malla de un metro de alto y con un ojo de unos 25 a 30 milímetros. Dobla los 20 centímetros inferiores hacia el interior de la cerca y fíjala al suelo amontonando tierra y piedras. Introduce los conejos al amanecer para que los predadores no den cuenta de ellos, tapa todas las bocas con gomaespuma y retírala ocho horas después. Mantenlos encerrados durante tres noches. Pasados esos días, retira la malla: ya habrán tomado la madriguera.