Cazar corzos con arco: el más difícil todavía

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No te precipites y dedica algo de tiempo a conocer a tu corzo antes de atacar. Para tener éxito deberás elegir la táctica más adecuada.

Por Pedro Ampuero

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Intenta un rececho sin que te descubra el corzo

Hay corzos poco amigos de la rutina, así que recorre todos los puntos que suele frecuentar hasta dar con él. No dejes ni un solo rincón sin revisar con ayuda de tus prismáticos. Además, conocer bien el terreno es importante para saber qué entradas son factibles.

Espera a que se coloque en un lugar propicio para entrarle a distancia de arco. Conoce las trochas que te permiten moverte sin meter ruido y los arbustos que te permiten no ser visto, y no dejes que el viento no te sorprenda. Anticípate y dirígete hacia el lugar donde prevés que estará cuando completes la aproximación. Un calzado silencioso y un buen camuflaje son fundamentales.

Haz una espera al corzo de tu vida

Hay temporadas en las que sus querencias están muy marcadas. Analiza los lugares que estén tomando: siembras, escodareros, trochas o puntos de agua. Controla los tiempos y plántate allí con antelación para que no te descubran al colócate en el puesto. Una cámara espía puede hacer el trabajo por nosotros.

Los treestands nos permiten más capacidad de movimientos. Asegúrate de limpiar con tiempo las líneas claras de tiro y de medir las distancias probables. Un puesto fijo disimula los aires mejor, pero móntalo con antelación y ten en cuenta la posición del sol para que queden en sombra y bien disimulado. Controla el aire y utiliza un silla cómoda para no ‘removerte’ demasiado.

Prueba el reclamo para atraer al macho

Son pocos los días en que esta estrategia funciona, pero es una de las que asegura momentos más emocionante. Reclama corzos ya localizados, así podrás prever mejor de dónde van a surgir. Colócate con un matorral tras de ti que rompa tu silueta, pero mantén tu delantera despejada para poder abrir el arco y moverte con agilidad.

Son lances rápidos: ten calculadas todas las distancias y no dudes, aprovecha tu oportunidad. Camufla bien tus manos y la cara y muévete poco. En cuanto sientas el trote de un corzo acercándose y abre el arco aunque no le veas. Un compañero situado unos metros detrás de ti reclamando puede serte de gran ayuda.

Caza en mano y coloca bien la flecha

La espera dinámica es una de las modalidades más efectivas. En ellas caminamos unos metros para detenernos durante unos minutos antes de recorrer otro tramo. En terrenos semicerrados parece que, por muy pacientes que seamos, los corzos siempre nos ganan la partida y nos detectan antes de tiempo sin llegar mas que a salir la carrera.

Caza con amigos ‘en manada’, todos con el arco. Es fácil que el duende que espantes en el bosque se le meta a tu amigo encima. Sepárate 200 metros y rececha despacio en paralelo, o que se quede uno esperando por el valle donde siempre huye. Eso sí, tendréis que establecer un sistema de comunicación efectivo para evitar accidentes.