Caza

Inmaculada Suárez Ortiz estudiante de Veterinaria y socia de JOCAEX. 23 años.


25 de Julio de 2017

Cuántas veces hemos tenido que escuchar barbaridades de personas llamadas «animalistas» las cuales se atreven a calificarte con el adjetivo de asesino, cruel, maltratador, etc., entre otros… sin argumento alguno, simplemente con decir: son animales, son mejores que muchas personas, si no lo defendemos nosotros ellos no lo pueden hacer…

Pues bien, hay que informarse, no solo basta con ir a una manifestación con pancartas entre amigos y sin saber lo que defendéis, sois como un rebaño de ovejas, donde va uno van todos, porque precisamente lo que defendéis no es de animalista, sino de ser cruel. ¿Cómo podéis decir que un galgo es más feliz viviendo en un piso? Cuando lo decís, ¿sabéis qué es un galgo y conocéis las necesidades de este animal o de otras tantas razas de perro que hay? ¿Cómo podéis decir que un cazador abandona a su perro cuando termina la temporada de caza? ¿Sabéis el trabajo que conlleva que un perro de caza se adapte a su dueño, por no decir el vínculo cazador-perro que se crea? Basta ya de humanizar a los animales, a un perro se le considera una variante doméstica del lobo, es carnívoro, necesita carne, es depredador, no se le hace ningún daño si lo llevas a cazar, simplemente es su instinto.

Soy hija de cazador, hermana de cazador y estudiante de Veterinaria, amo a todo tipo de animal, pero los amo de verdad, no salgo con pancartas a la calle, me gusta, disfruto y defiendo la caza y no, no me considero asesina ni maltratadora de animales. ¿Sabéis que la caza además de evitar superpoblaciones, evita la transmisión de enfermedades a otros animales? Pues sí, enfermedades como la tuberculosis entre otras tantas. La tuberculosis es una enfermedad producida por una microbacteria que se puede transmitir de unos animales a otros, y de animales a personas, por contacto directo, bien por heridas de la piel, vía oral, etc.

Además, muchas especies cinegéticas y animales domésticos (cerdo, bovino, caprino, etc.) se suelen destinar para consumo humano y su carne, en el caso de estar infectada, puede contener micobacterias viables que representen un riesgo para los consumidores. La enfermedad en el ganado genera una disminución de la productividad, esta enfermedad causa una disminución en la producción lechera y cárnica y una disminución en la capacidad reproductiva de los rebaños. Dicha enfermedad, incluso puede llevar a muchas especies a la desaparición, como el lince ibérico.

Os preguntaréis si no hay otra manera de erradicar la enfermedad. La hay, pero no es lo suficientemente buena, llega a tener ciertos inconvenientes que favorecen la transmisión de la enfermedad, la vacunación oral mediante cebos en fauna salvaje (no se puede administrar por otra vía debido a la difícil accesibilidad de estos animales, que como su propio nombre indica son salvajes y no se vacunan uno por uno) provoca la eliminación por heces en cantidad variable, y durante el tiempo que la bacteria es viable en condiciones ambientales, podría existir un riesgo de contaminación para otro tipo de animal.

La prevalencia de tuberculosis en animales de vida libre se desconoce en general, pero se puede decir que son muchos los casos en los que tras una batida se han realizado inspecciones post-mortem y se han detectado lesiones compatibles con la enfermedad. La tuberculosis tiene un gran impacto en el bienestar animal y en la conservación de la biodiversidad, genera un aumento de la mortalidad en las poblaciones de animales, tanto salvajes como domésticos, por lo cual puede llegar a tener efectos devastadores. En España, se ha identificado en multitud de ciervos y sobre todo en jabalíes. Los valores más altos de infección de jabalí se observan en el sur de la península ibérica, los cuales como he comentado antes, son una fuente importante de infección a otros animales sanos, por lo cual, la caza es fundamental para la mejora del estado sanitario de otros animales y por lo tanto de la salud pública, no es simplemente un hobby. Hay que saber informarse de lo que queremos defender, saber a qué conclusiones nos puede llevar, pero no hay más ciego que el que no quiere ver ni más sordo que el que no quiere oír.

Noticia publicada en hoy.es

Compartir

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here