Caza

La Fundación Artemisan ha encargado un informe sobre los efectos de la actividad cinegética.


23 de Mayo de 2018

Cuando se puso en marcha la Fundación Artemisan teníamos un objetivo prioritario: trasladar a la sociedad la realidad del sector cinegético. Y para ello debíamos actuar en tres frentes, el de la comunicación, el de la investigación y el de la acción jurídica.

Porque tenemos muy claro que la caza es una actividad legal, legítima y necesaria, tres condiciones que en ocasiones se olvidan por un discurso marcadamente urbanita que es manipulado hasta el extremo por los grupos radicales animalistas, intentando herir la sensibilidad de personas muy alejadas de la realidad de la gestión de las especies y su conservación.

En estos meses hemos hecho muchas cosas, se han dado pasos muy importantes en esos tres apartados, y ahora, por fin, tenemos en nuestras manos un documento que avala lo que ya sabíamos: que la caza es un sector imprescindible. No lo decimos nosotros. No lo dice ninguna de las muchas entidades cinegéticas activas en España. Lo asegura un exhaustivo informe de la consultora Deloitte encargado por Artemisan que analiza numerosos aspectos. Se trata del documento Evaluación del Impacto Económico y Social de la Caza en España, que nos permite hacer un retrato realista y actualizado del papel que tiene el mundo cinegético en nuestro país.

Las grandes cifras ya se han difundido. La caza genera cada año 6.475 millones de euros en el PIB nacional y ayuda a mantener 186.758 empleos, de forma que por cada euro de gasto cinegético se generan 1,18 euros de contribución al PIB.

Pero hay veces que estas cifras macroeconómicas sólo son valoradas cuando se establece una comparación con otros sectores. Así, el hecho de que estas cifras sean comparables con las ventas netas del subsector del vino nos puede dar la dimensión de su importancia, o el hecho de que los empleos generados por la actividad cinegética correspondan con el 85% de los empleos generados por el sector de la automoción en España.

Pero esos números no nos acercan más que a la punta del iceberg, porque apenas nos hablan de lo que en realidad supone la actividad cinegética. Y es que estamos hablando -lo deja bien claro el informe- de un sector que genera riqueza y empleo, y que lo hace especialmente en el mundo rural, apoyando la fijación de población; que reduce los accidentes de tráfico; que invierte más que ningún otro en la conservación de los ecosistemas; que reduce los daños en las cosechas; que apoya la sensibilización social sobre la gestión sostenible de los recursos; que apoya el control de enfermedades animales y que trabaja como ningún otro en la recuperación de especies protegidas, como el lince ibérico o el águila imperial.

El estudio de Deloitte nos ofrece todo un catálogo de información que no puede ignorarse. Así, por ejemplo, nos cuenta que más allá de las Administraciones Públicas, el sector de la caza es el que más invierte en la protección, conservación y mejora de los ecosistemas. Cada año los titulares cinegéticos y los cazadores invierten 287 millones de euros al año en prevención de incendios, en repoblaciones forestales, creación y mantenimiento de puntos de agua y viales e infraestructuras forestales. Además, la caza genera unos retornos fiscales a las arcas públicas de 614 millones de euros (IS, IRPF, IVA y otros impuestos y tasas).

También nos dice que en España hay entre 600.000 y 700.000 jabalíes y que sin caza su población se duplicaría cada año, con graves consecuencias para los cultivos y para la seguridad vial. El 33% de los titulares de cotos participa activamente en programas de conservación de especies como el lince ibérico y el águila imperial, y se trata del tercer deporte con más licencias federativas en España (330.000), sólo por detrás del fútbol y el baloncesto.

No podemos obviar un hecho que en ocasiones se oculta de forma deliberada: los proyectos de recuperación del lince ibérico y del águila imperial sólo están funcionando adecuadamente en cotos de caza. Porque sólo son viables sus poblaciones desde una ordenada gestión cinegética.

Desde la Fundación Artemisan vamos a seguir trabajando en la defensa del sector cinegético, pero siempre bajo el prisma de la investigación, como uno de los principales pilares de nuestra Fundación. Es necesario. Con este informe sobre la mesa se hace cada vez más insostenible sostener esas críticas que lanzan quienes no conocen la realidad del mundo rural. Un informe que, además, debe servir para que las Administraciones sean conscientes del papel real que tiene la caza, de su importancia, de su necesidad para mantener el siempre complejo equilibrio de los ecosistemas.

Nos cuesta mucho trabajo llegar con nuestro mensaje a la sociedad urbana, tan desconocedora de la labor de conservación silenciosa que hace el mundo de la caza. Por todo ello, desde la Fundación Artemisan consideramos que el desarrollo de este importante estudio sea un gran punto de inflexión para que la caza sea vista bajo otra perspectiva por la Sociedad.

Pero para ello, es el momento de apoyar sin complejos la actividad cinegética desde el sector público, desde el convencimiento de que no hay otra manera de hacer sostenible la viabilidad de nuestro mundo rural, que se entienda la profesionalización que ha sufrido el sector en los últimos años y se haga una apuesta verdadera, más allá de las buenas palabras, en el desarrollo de un gran proyecto para el mundo de la caza y la conservación en España.

Noticia publicada en diariodesevilla.es

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