Una batida de jabalí… ¡en la que todos cazan con el .410!

jabalí

Estos cazadores italianos son unos apasionados de los calibres pequeños y lo demuestran en esta peculiar batida de jabalí.

Por Carlos Vignau

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Cuando pensamos en el jabalí siempre nos viene a la cabeza un animal fuerte, potente y astuto. Cada vez que hacen acto de presencia en algún puesto de montería o batida lo hacen con los músculos apretados, demostrando su potencia.

Esto provoca que muchos cazadores de jabalí elijan calibres grandes para tratar de darles caza. Los .300 Win. Mag., 338 o 8x68S son cartuchos habituales en casi todas las batidas pero los protagonistas del siguiente vídeo han roto todos los esquemas.

Esta cuadrilla italiana tiene la peculiaridad de que son unos locos de los calibres pequeños. Este tipo de armas tienen la ventaja de un peso reducido y un retroceso escaso que hace que disparar con ellas sea un placer. A la contra juega su escasa fuerza, muchas veces escasa para algún lance de caza.

Sin embargo, ellos demuestran que con la munición adecuada y eligiendo el momento perfecto para cerrar el lance, se puede ir de batida de jabalí equipados con escopetas del .410. Algo espectacular.

Un doblete de jabalí con una escopeta del 28

El cazador francés Yohann Fouineau no olvidará facilmente aquel día de caza a finales del año 2018. Tal era su emoción que relató el lance completo a la web Chassons.com.

«Solemos cazar en la zona de Fougeré en Maine-et-Loire. Allí disponemos de un pequeño terreno de unas 25 hectáreas de extensión en el que cazamos becadas y contamos con un precinto de venado», afirma Yohann.

El encuentro con los jabalíes

«Aquel día fuimos a cazar tres amigos, mi padre y yo. Caminábamos en busca de alguna becada con mis dos bretones, Obane y Orgeat. De pronto, los perros se tiraron a un zarzal y sin tiempo de reaccionar tres jabalíes salieron despavoridos. Es entonces cuando decidí volver atrás y cambiar los perros por unos más acostumbrados a lidiar con los cochinos», relata el cazador.

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La escopeta del 28 y la bala utilizada durante la cacería.

Ya con los perros cochineros sobre el rastro de los jabalíes, Yohann se adentró en el monte con la esperanza de volver a levantar a los animales. De pronto, uno de ellos cargó violentamente contra uno de los canes y con un balazo del 28 que impactó en la oreja del jabalí el cazador logró frenar su acometida.

Mientras Yohann y su padre admiraban el cochino recién abatido los perros empezaron a ladrar al mismo zarzal. El cazador corrió hacia el lugar cuando, sin esperar, fue sorprendido por otro cochino que iba directamente a por élOtro balazo a la carrera colocado en el hocico y el doblete con el 28 estaba hecho.