¡Atención cazador! Estos son los trabajos que debes hacer ahora en tu coto de caza

COTO DE CAZA

En octubre y noviembre los cazadores tenemos que realizar distintas labores en los coto de caza. ¡Qué el otoño te pille preparado!

1.- SI SE RETRASAN LAS LLUVIAS  

Prepara rodales de encinar que puedan aprovechar los jabalíes y no sean devorados por el ganado. Dedica tiempo al mantenimiento del coto: limpia cunetas y pasos de agua, nivela caminos con vierteaguas… Revisa los vallados en zonas de corte con ríos y arroyos -los que estén secos podrían retener troncos, rocas… que obstaculicen el paso del agua y llegar a tumbar las cercas– y en los alrededores de las charcas: límpialas si es necesario para aumentar su capacidad.

2.- SI HACE MUCHO CALOR

Si los meses de octubre y noviembre registran temperaturas altas para esta época del año, retrasa el inicio de las cacerías para favorecer que las especies de menor encuentren agua y algo de refugio en las siembras y para mejorar el trabajo de las rehalas en las monterías. Aporta también alimento y agua que suplan la escasez de siembras, hierbas otoñales y bebederos.

3.- SI LLUEVE A CÁNTAROS

Si el agua hace su aparición en los primeros compases del otoño y la situación tiene todos los visos de alagarse en el tiempo, realiza siembras tempranas para propiciar la aparición de los primeros brotes. Ten en cuenta que la lluvia puede adelantar la época de montanera, que puede ser aprovechada por los jabalíes. Por último, vigila la acumulación de agua en charcas y acuíferos. 

4.- ¿Y SI NO CAE UNA GOTA? 

El tiempo seco convierte el otoño en una prolongación del verano para nuestras especies cinegéticas, obligándolas a desplazarse en busca de agua y los primeros brotes, por lo que el resultado de nuestras monterías y cacerías se antoja aún más imprevisible. Es el momento de mimar a los habitantes de tu coto proporcionándoles suplementación alimentaria y de agua y prestando mucha más atención y dedicación al control de predadores oportunistas. Te lo agradecerán.

Puntos de agua en tu coto de caza

Los cazadores hacemos un esfuerzo ingente para instalar y mantener puntos de agua en los que la fauna pueda sobrevivir. Según las estimaciones del informe socioeconómico realizado por Fundación Artemisan y la consultora Deloitte, los cotos españoles invierten cada año 15 millones de euros.

Los estudios disponibles, tanto de caza mayor como menor, son también rotundos: en ocasiones, son la única medida de gestión que se realiza en los acotados, dado que el agua es la vida y en muchas partes de la Península Ibérica desaparece durante meses, situación que se agrava con el fenómeno del cambio climático. 

¿Charcas o bebederos?

Ni que decir tiene que las fuentes de agua naturales deben de prevalecer sobre la construcción de charcas y la colocación de bebederos artificiales. Las primeras son más costosas y difíciles de mantener, pero proporcionan más agua a más ‘público’. Los segundos son más baratos y se pueden reubicar, pero limitados en el número de animales que se abrevan al mismo tiempo. Cada uno que eche cuentas… 

¿Problemas de aforo en tu coto de caza?

Sí, es cierto que los bebederos pueden sufrir problemas de agregación, especialmente cuando el agua se da en un espacio reducido, como una pileta o pequeña charca, pero el fototrampeo nos muestra cómo los animales se van turnando para poder abrevarse. Al menos, las aves y especies como los conejos y las liebres, no parece que muestren problemas de convivencia, al contrario que cuando hay córvidos, rapaces u otros depredadores con los que las presas no querrían encontrarse… pero tampoco parece que existan problemas importantes.

La cosa cambia cuando hablamos de charcas, en las que dicha agregación parece disiparse, salvo que estemos en lugares con gran densidad de fauna y se monte un belén a la hora de abrevarse. Aquí pueden producirse problemas de mantenimiento por pisoteo, especialmente en fincas de caza mayor y en las que además conviva el ganado.

¿Son un foco de enfermedades?

Existe un gran debate sobre un hecho ya confirmado por la ciencia para la caza mayor: en los bebederos y charcas compartidos por ungulados domésticos y silvestres existe mayor posibilidad de transmisión de enfermedades. Como solución, ingeniosos estudios del IREC plantean bebederos y charcas excluyentes, dirigidos a unos u otros.

Pero en este caso, mejor no compartir el H2O para evitar males mayores. En la menor este problema no se ha demostrado, salvo el típico bebedero guarreado por bandos de palomas y otras aves que, oiga, defecan los suyo… pero nada que no se solucione con un correcto protocolo de desinfección. 

¿Cuánto bebe la fauna de nuestros cotos de caza?

Es difícil calcular la cantidad de agua que un animal necesita, especialmente porque muchas especies la toman de la humedad de los alimentos. El ‘verde’ que tanto gusta a perdices, conejos, liebres y cérvidos. Pero claro, aquí hablaríamos de los extremos: mientras los tres primeros pueden aguantar varios días sin beber los corzos, por ejemplo, necesitan disponer de agua superficial.

Lo que sí se ha estudiado ha sido el consumo medio que tienen bebederos de pileta, que según un estudio de Vicente Gaudioso y sus colaboradores en Valladolid se mantuvo en una media de unos dos litros diarios al día. En conclusión, será necesario tener lista la cisterna para mantener los bebederos llenos, que el verano es muy largo.