Así se fabrica un reclamo artesanal para cazar zorros

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Los especialistas en cazar zorros a la chilla suelen atraerlos imitando el lamento de un conejo con los dedos o el dorso de la mano. No tendrás que aprenderlo con este artesanal bricolaje.

Por Edu Pompa

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1. Corta una rama de olivo

Para comenzar a hacer el reclamo para el astuto zorro, corta con el arco de sierra o las tijeras de podar la rama de olivo para obtener un pequeño ‘palillo’ de un centímetro de grosor y siete de longitud.

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2. Pártelo por la mitad

Fija el palillo obtenido en el paso anterior a un tornillo
de banco de trabajo y con el arco de sierra córtalo longitudinalmente por la mitad. De esta manera obtendrás dos mitades entre las cuales tendrás que colocar un pequeño plástico, que será el que al vibrar emita el sonido característico del lamento de un conejo agonizante. 

3. Ayúdate de una navaja…

… para realizar un pequeño rebaje de un milímetro de profundidad y tres centímetros de anchura en el centro de la cara interior de ambas mitades del palillo.

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4. Corta un trozo de plástico

Ha de ser de idénticas dimensiones a la sección longitudinal de ambas mitades del palillo. Puede servirte el plástico del envoltorio de un paquete de tabaco o galletas. Después colócalo entre las dos mitades.

5. Vuelve al arco de sierra…

… y corta dos ‘culatines’ de un centímetro y medio de longitud de dos vainas de bala –nosotros utilizamos unas del .30-06 Springfield– y practica un pequeño rebaje en los extremos del palillo para colocar estas dos piezas que te ayudarán a mantener unido el reclamo de zorro.

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6. Pega los culatines en ambos extremos

el reclamo estará así terminado. Si deseas un acabado más profesional puedes optar por barnizarlo o bien colocarle un cordón para transportarlo colgado del cuello durante tus jornadas de caza al zorro.

 ¡Tu reclamo de zorro ya está listo!

Si has podido seguir estos sencillos pasos ya tendrás en tus manos este práctico y económico reclamo. 

Para usarlo aspira a través del pequeño rebaje que hemos realizado harás que la vibración del trozo de plástico emita un sonido similar al característico gemido de un conejo herido. Utilízalo en tus esperas a primera o última hora del día haciéndolo sonar cada dos o tres minutos.

¡Te sorprenderás con los resultados!