Así se despieza un corzo entero para aprovechar toda su carne

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El corzo es uno de los mejores manjares que nos brinda la naturaleza y es obligación del cazador aprovechar cada gramo del animal abatido.

Por Carlos Vignau

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Todo buen cazador que se precie sabe que aprovechar la carne de los animales abatidos es una obligación. Se trata de una fuente de alimento absolutamente natural, carente de aditivos y repleta de nutrientes, que debemos saber aprovechar y compartir con nuestros seres queridos.

En este vídeo explicativo, podrás aprender de la mano de un carnicero profesional, a despiezar y preparar cada uno de los cortes de un corzo recien cazado.

Seguro que la próxima vez que abatas un corzo no te limitas a sacarle los lomos. De esta manera te aseguras tener el congelador lleno de carne de primera y honras a la pieza abatida.

Aquí tienes el vídeo:

También puedes preparar la carne en el campo

Una vez abatido un animal, empieza un proceso de corrupción que debemos interrumpir cuanto antes. Y cuanto antes, mejor, pues así evitaremos la proliferación de bacterias.

Con una especie de caza mayor lo primero que debemos hacer es retirar su vientre y sus vísceras. Si lo hacemos con el cuerpo aún caliente nos aseguraremos de que la carne de caza queda bien sangrada. No es conveniente que el contenido intestinal toque la carne, ya que puede ser fuente de infecciones.

Por eso debemos ser especialmente precavidos si algún proyectil ha impactado en las vísceras: el cuchillo también podría contaminarse. Desinfectaremos el cuchillo entre animal y animal.

Por mucho cuidado que pongamos, siempre podemos sufrir un despiste y los patógenos pueden acampar donde menos lo esperamos. La mejor forma de hacerlo es colgando al animal de un árbol con la cabeza hacia arriba. Posteriormente debemos hacer un corte superficial desde la papada hasta el culo. 

Deja solo la carne

Una vez abierto el vientre lo vaciaremos con nuestras manos. Podemos realizar un corte por encima del hígado para permitir que se desprendan las tripas del resto de los órganos y caigan por su propio peso, lo que nos facilitará la operación.

Después nos ayudaremos de un cuchillo robusto o un hacha para cortar la caja torácica y así acceder con comodidad al corazón y los pulmones. Podremos extraerlo si tiramos de la parte superior del esófago y realizamos un corte para desprenderlo.

A la hora de despellejar, siempre es mejor hacerlo con ella colgada boca abajo. Empezaremos realizando cortes alrededor de las patas y tirando de la piel para separarla de la carne. Corta la cabeza y listo.