Así se cazó a rececho uno de los ciervos rojos más grandes del mundo

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Un monstruo ejemplar lleno de puntas y con un grosor nunca antes visto. Así es como se podría definir este descomunal trofeo de ciervo.

Por Carlos Vignau

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Con la berrea del ciervo en su momento más álgido, muchos cazadores salen al monte cada amanecer con la esperanza de cruzar las huellas del venado su vida.

Si eres de esos afortunados que tienen en el morral un precinto para este celo es mejor que no veas el siguiente vídeo porque te vas a quedar con la boca abierta, literalmente.

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Un fotograma del ciervo en el monte.

Y es que si ves el ciervo que se cazó hace unos años en Nueva Zelanda todos los que localices te van a parecer pequeños. Hasta un trofeo medallable de nuestros montes parecería una pequeñez a su lado.

El ciervo cuenta con de 51 puntas y no sabemos cuántos kilos de peso pero una masa semejante debió romper hasta la báscula.

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Detalle de la medición en la que se observa el número total de puntas (28+23).

Aquí tienes un enlace al vídeo donde se ve como fue cazado.

https://youtu.be/wL1pT1GJM7A

Otro ciervo gigante

Prepárate porque lo que vas a ver a continuación no se ve todos los días. El ciervo rojo de Nueva Zelanda es el más grande del planteta. Nada tiene que ver con sus primos centroeuropeos (Cervus elaphus hippelaphus) y mucho menos con los ciervos ibéricos (Cervus elaphus hispanicus), de tamaño mucho más pequeño.

Son animales enormes, tremendamente corpulentos y con un cuello fuera de lo normal. Esta última característica es consecuencia de la lógica evolución. ¿Sabes lo fuerte que hay que estar para aguantar sobre tu cabeza una cuerna de más de 15 kilos?

Un ciervo gigante a rececho

En el vídeo, de 2:44 minutos de duración, vemos a un grupo de cazadores que localiza un ciervo absolutamente fuera de lo común. Cada una de sus cuernas luce una cantidad de puntas difícil de contar y el grosor de todo el trofeo es exageradamente grande. Como antes hemos dicho, llama la atención la estructura de su cuello. Musculado como el de un halterófilo que debe elevar kilos y kilos por encima de su cabeza para colgarse el oro olímpico, es similar al cuerpo de un par de corzos, para que te hagas una idea.

El ciervo parece que descubre a los cazadores y atraviesa un laderón para resguardarse al cobijo de un arbusto. Esta es una misión imposible… Esconder semejante amasijo de puntas en un monté así es tarea complicada.

Un certero balazo en el codillo hace saltar al ciervo, que cae rendido a los pocos minutos. La cara del cazador posando con el trofeo lo dice todo. Acaba de cobrar uno de esos venados gigantes con los que todo cazador sueña alguna vez en la vida. Posiblemente, uno de los más grandes del mundo.