Así de espectacular es la caza de patos en aguas congeladas

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Estos cazadores americanos no tienen miedo a las bajísimas temperaturas que encuentran cuando van a cazar patos. Una modalidad apasionante y sacrificada.

Por Carlos Vignau

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Frío, humedad, agua y hielo. Estos son los cuatro factores predominantes que todo cazador de patos que se precie debe saber combatir de forma adecuada.

De nada sirve las lamentaciones posteriores: si quieres cazar acuáticas sabes que tienes que lidiar con esto. Si no te ves capaz es mejor que no salgas de la comodidad de tu cama.

En el siguiente vídeo, un grupo de cazadores americanos se dispone a afrontar un día de esos que te dejarán marcado hasta el último hueso del cuerpo. Una laguna prácticamente congelada y el mercurio muy por debajo de los 0 grados presagian un gran día de patos.

A diferencia de los cazadores españoles, estos se colocan todos juntos en una especie de estructura metálica con una ventana que les permite pasar desapercibidos hasta que el capataz da la orden. Cuando esta se produce, la ventana se abre y deja al descubierto a cuatro o cinco escopetas que cierran el lance sorprendiendo al bando.

Una forma de caza muy diferente a la nuestra pero que sin duda es igualmente atractiva.

Esto es lo que tienes que saber para cazar patos en tu coto

1. Elige bien la posición de los cimbeles

La caza de patos en una charca o embalse pequeño tiene más ciencia de la que en un primer momento pudiera parecer. Se trata de engañar al pato, tarea que se puede conseguir mediante cimbeles, ya sean fijos o móviles, combinado con reclamos sonoros. Ten en cuenta una cosa: no por poner más señuelos bajarán más azulones.

La escena tiene que resultar lo más realista posible. Combina ocho o diez siluetas en la zona cercana a los puestos y clava alguno que simule un pato aterrizando, de esos que mueven las alas con el viento. Si lo haces bien tendrás muchas posibilidades de que las aves acudan a tus zonas de tiro.

2. Controla la entrada de los patos

Son aves tremendamente querenciosas que tienen planificadas unas rutas por las que salir y entrar del agua y de sus zonas de alimento. Es fundamental que pierdas dos o tres amaneceres en localizar esas autopistas aéreas para colocar las posturas en función de las mismas.

En este tipo de charcas de pequeño y mediano tamaño suelen darse mejor las tiradas por la mañana: los patos han estado toda la noche en los trigos o maizales y regresarán con las primeras luces a las zonas de agua. Este será el momento idóneo para comenzar la cacería.

3. Acierta en la colocación de los puestos

Como hemos dicho, su ubicación dependerá en gran medida del lugar de entrada de los bandos; el número de cazadores, exclusivamente del tamaño de la charca, pues tienen que ser los justos para no molestarse entre sí a la hora de disparar y al mismo tiempo tapar todos los posibles huecos de huida. En este tipo de humedales pueden entrar desde patos sueltos o parejas hasta bandos de dimensiones considerables, por lo que debemos evitar tirar al paso: si lo hacemos podemos alertar a los que están por llegar, fastidiando así la tirada.

Lo mejor es dejar que se vaya llenando la balsa, pues cada pato que se eche actuará como cimbel natural, llamando a más congéneres. Una vez esté cargada, cualquier ruido los espantará y hará que sobrevuelen las posturas a distancia de tiro. Será el momento de apretar el gatillo. Además, así aumentan las posibilidades de que disparen todos los puestos.