No hace tanto tiempo que los cazadores debíamos ingeniárnoslas para poder cazar jabalíes en un aguardo nocturno. Antes de las potentes linternas led y los modernos visores miles de cazadores utilizaron trucos como estos…


Redacción Cosas de Caza y Pesca

Vivimos la era de la revolución tecnológica. Y la tecnología es un avance transversal que acaba llegando a todos los sectores. En la caza llegó y entró con fuerza, apareciendo en el mercado miles de artilugios que solucionaban nuestros ‘problemas’.

Pero conviene recordar que hubo un tiempo en que los cazadores nocturnos tenían que retorcerse el coco para solucionar esos obstáculos que impedían el lance en la oscuridad. Cazar jabalíes por la noche no era sencillo. Si realizaste alguno de estos inventos, es que ya llevas unos cuantos años en esto de la caza.

El foco antiniebla del coche

Muchos esperistas idearon un sencillo circuito para iluminar a larga distancia. Se trataba de usar el faro antiniebla de un vehículo que normalmente adquirían en un desguace. Pero para hacer funcionar el enorme foco, era necesario llevar encima una batería de coche, que se solía llevar en una mochila a la espalda.

Después venía el problema de colocar el foco en el cañón del arma, para lo que algunos usaban kilómetros y kilómetros de cinta aislante. Otros aprovecharon el famoso velcro, para poder montar y desmontar el artilugio.

El aparatoso invento solía pesar bastante y era incómodo de encarar. Además, muchas veces se desmontaba tras un disparo, sobretodo con los calibres más potentes, y no se podía secundar el tiro.

Orejas de cartulina

Aquellos cazadores castizos, que esperaban en el agua o guardaban el sembrado, disparaban a poca distancia. Una manera muy sencilla de encarar el arma era colocar en el cañón unas ‘orejas de cartulina’ de color blanco. De esta manera metían el bulto negro entre los dos puntos blancos y disparaban.

Para ello debían estar muy cerca y asegurarse bien a qué disparaban. Hoy día, llevar luz artificial es importante por la seguridad de otras personas o animales.

Yeso en el tiradero

Ya con los rifles y visores con aumento, se aprovechaba muy bien la luz de la luna. Debido al color oscuro que presenta el pelaje del jabalí, algunos cazadores hacían una plazoleta con yeso blanco en el suelo, bien esparcido. De manera que en la noche, la claridad del yeso destacaba en la oscuridad. Y cuando el macareno entraba en la zona, se recortaba su figura a la perfección. Esto ayudaba a aumentar la distancia de tiro y evitar que el aire y sus inesperados cambios, dieran al traste con el lance.

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