Perdicero

“La población de la perdiz roja ha dado un bajón grandísimo en los últimos 40 años”, indica la Fundación Artemisan, debido a la interacción de factores como la intensificación agrícola (incluido el uso de pesticidas), la depredación o algunas prácticas cinegéticas “no muy correctas”


1 de Abril de 2018

Tras la elaboración y presentación de ‘Evaluación del impacto económico y social de la caza en Castilla-La Mancha’, la Fundación Artemisan está en pleno desarrollo del Proyecto Rufa (Red de Cotos Unidos por el Fomento de la Perdiz Roja y otras Aves Esteparias) para la recuperación de la perdiz roja (Alectoris rufa), una de las especies más emblemáticas de la caza menor en España, cuyas poblaciones están desde hace décadas en plena regresión.

Carlos Sánchez, coordinador de la iniciativa, explica a El Campo que “se trata de un ambicioso proyecto” que se ha iniciado con la elaboración de un censo de esta ave con el lema #CadaPerdizCuenta, y que responde a la estrategia marcada por la fundación para revertir el declive de dicha especie en los terrenos cinegéticos, que representan casi el 90% del territorio español.

“La población de la perdiz roja ha dado un bajón grandísimo en los últimos 40 años”, indica Sánchez, debido a la interacción de factores como la intensificación agrícola (incluido el uso de pesticidas), la depredación o algunas prácticas cinegéticas “no muy correctas”.

Todas ellas han hecho que desde los años 70 la presencia de este ave haya descendido en un 70%, al igual que ha ocurrido con otras especies de la avifauna no cinegéticas que están ligadas a entornos agrícolas, como el sisón, la avutarda o la ganga.

Dos líneas de acción

RUFA se desarrollará en dos líneas de acción, según Sánchez, que es doctor en Veterinaria, la primera centrada en la creación de una red de cotos demostrativos en Castilla-La Mancha y otras comunidades como Murcia, Andalucía, Extremadura y Madrid, en los que se implementarán medidas de gestión agraria y cinegética con eficacia probada, y de carácter sostenible compatibles con la actividad agraria. En concreto, dentro de la propia gestión de las fincas desarrollarán linderos, comederos y medidas de control de predadores.

En segundo lugar están centrados en el ambicioso censo, y se han dirigido a los administradores de fincas para que colaboren con el proyecto “y hagan como un voluntariado” a la hora de contribuir al conteo de las perdices en pareja o solteras y así ver el potencial reproductor de la especie. Para ello, han elaborado un formulario que entregan a los colaboradores, a quienes les explican “por qué es importante hacer esto, además de ayudarles a tomar decisiones de gestión”.

Entre las indicaciones pautadas están cómo, cuándo, en qué tiempo (primavera o invierno) y en qué superficies han de registrar las perdices, así como incluyen protocolos para hacer los recuentos, tanto desde vehículos, como en batidas en mano.“El conteo de perdices que planteamos es muy sencillo, y sólo se trata de recorrer en coche el coto a baja velocidad para ir contando todas las perdices vistas, diferenciando las parejas”, explica Sánchez, que asegura que “es importante indicar la distancia recorrida para poder obtener un índice de abundancia”.

Hasta hace dos semanas el equipo de RUFA había concitado la participación de cerca de 45 cotos, que se habían inscrito como colaboradores en el gran conteo de perdiz roja silvestre, iniciado hace pocos días, con gran protagonismo, según Sánchez, de gestores cinegéticos y cazadores.

Encuentros

El objetivo es establecer “grupos perdiceros” entre estos ‘ayudantes’ para divulgar y expandir las medidas de conservación de la perdiz roja y otras especies.

Por ello, los impulsores de la iniciativa desarrollan encuentros presenciales con estos grupos, por el momento en Castilla-La Mancha y Extremadura, para “aprender unos de otros”, contribuir al desarrollo del modelo que contempla el proyecto y para que “la sociedad conozca que los cotos hacen esfuerzo y gestión”.

La Fundación Artemisan espera poder tener los resultados de los conteos primaverales entre junio y julio, y más tarde animar a que los gestores cuenten las perdices en agosto y septiembre para que “se puedan tomar decisiones de extracción cinegética acordes con la abundancia poblacional”.

Y es que la información recogida en estos índices de abundancia, y otros conteos en septiembre, les permitirán “ir conociendo el potencial reproductivo y la mortalidad de las perdices”. Igualmente, en base a estos datos científicos sobre las abundancias poblacionales de perdices en Castilla-La Mancha y España, la Fundación Artemisan elaborará un breve informe con recomendaciones para cada uno de los participantes en el conteo.

Especie ibérica

El coordinador de RUFA explica que la perdiz roja es una especie eminentemente ibérica, con presencia en Portugal, sur de Francia y norte de Italia (parte), así como también fue introducida en Inglaterra.

Es un ave “muy nuestra que tiene mucho interés en la actividad cinegética nacional”, señala, además de la atracción que despierta fuera de España.

Sánchez destaca el valor económico de la caza en Castilla-La Mancha, que equivale al 1,7% del PIB regional, y al 28% del PIB agrario.

Noticia publicada en lanzadigital.com

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