¡Alucinante! Esto es lo que ve un perro de caza durante el cobro de un pato en el agua

perro de caza

Gracias a una cámara deportiva colocada en su lomo nos podemos poner en la piel de un perro de caza que se zambulle al agua en busca de un pato.

Que los labradores o los golden retriever llevan el cobro en la sangre es algo que todo buen cazador conoce. Son capaces de permanecer inmóviles durante horas en un puesto de palomas o de patos y lanzarse como bestias cuando ven caer al pájaro.

Además, su afición al agua es extraordinaria y les apasiona lanzarse en plancha sin importar lo fría que pueda estar o las corrientes que tengan que soportar.

En el siguiente vídeo podrás disfrutar del cobro de uno de estos perros de caza en medio del agua desde su punto de vista. Gracias a una cámara GoPro alojada en el chaleco que porta, puedes vivir en primer plano lo que supone nadar en las aguas más congeladas hasta alcanzar al pato a diente.

Aquí tienes las imágenes… ¡Da frío sólo de verlo!

Perros de caza: ¿Cómo puedo enseñarle a cobrar la pluma?

Muchos perros de caza, demostrando un perfecto cobro de perdices, codornices y becadas, rehusan las torcaces o los patos. La razón es que estas dos últimas especies tienen mucho más plumón, algo que les resulta desagradable al embocar la pieza, negándose a cogerlas.

Enseñarles desde pequeños a portar objetos y a traérnoslos mediante el comando ‘cobra’ nos ayudará en el futuro a que nos traigan las piezas de caza.

Cambiarles la pieza por un buen premio, verbal o gustativo, nos ayudará en la entrega, y una perfecta llamada será la base para que venga hacia nosotros cuando tenga la presa en la boca. Recordad que la base de un buen cobro es la confianza y la jerarquía.

La primera es fundamental para que no sienta miedo a la hora de coger y transportar la pieza y la segunda, para saber que somos sus amos y nos la tiene que traer y entregar.

¿Cómo y dónde puedo entrenar en época de veda?

Buena pregunta, ya que la ley nos impide sacar a nuestros perros de caza sueltos por el campo o, en el mejor de los casos, sólo lo permite si están bajo control… y para ello han de estar perfectamente adiestrados. De nada suele servir que nos obedezcan en nuestro jardín: cuando salgamos al campo no nos harán ni caso si antes no hemos trabajado con ellos en ese medio.

Y es que la motivación de estar en la naturaleza es tan grande que les costará obedecernos. Su mirada nos dice que una cosa es obedecer en casa y otra muy distinta hacerlo en el monte. Muchos cotos cuentan con zona denominadas ‘de perros’. Son una opción perfecta, pero también es cierto que suelen estar restringidas a ciertas fechas, por lo que legalmente no podremos utilizarlas todo el año.

Otra alternativa es acudir a los cotos intensivos. Es cierto que supone un desembolso económico, pero será mejor que tener a nuestros perros de caza sin adiestrar y pasando largas temporadas durante el año sin poder pasear libres, sin la correa.