Agricultores

El consistorio se erige en mediador y recopilará denuncias y casos detectados. El último encuentro cuenta con cazadores para establecer una estrategia conjunta.


4 de Diciembre de 2017

Es un problema presente en numerosas localidades de la provincia y los agricultores son uno de los colectivos más afectados. La sobrepoblación de jabalíes causa daños en las plantaciones y propiedades, por lo que desde los sectores perjudicados reclaman a las administraciones la puesta en marcha de medidas que palíen la presencia de esta especie.

El asunto centró el último encuentro del Consell Agrari de Peñíscola, por lo que se estableció la planificación de unas actuaciones a ejecutar a lo largo de los próximos meses. En la reunión, además de los integrantes habituales de esta mesa sectorial, se sentaron representantes del club de caza La Gaviota, junto al edil de este área en el colindante vecino de Benicarló, Domingo Roca.

El alcalde peñiscolano, Andrés Martínez, que ostenta las responsabilidades del municipio en materia de Agricultura y Pesca, expresó que el objetivo de esta cita conjunta «es coordinar esfuerzos para aliviar los negativos efectos que los profesionales del campo están sufriendo en sus cosechas, a consecuencia de la gran cantidad de estos animales que se encuentran en las fincas».

Tal y como ya se ha hecho en otros puntos de Castellón, una de las soluciones pasa por realizar batidas autorizadas por parte de cazadores. Se informó de que ya se han presentado las solicitudes correspondientes y están pendientes del visto bueno de la Generalitat para que estas se efectúen en el próximo mes de septiembre. «El Ayuntamiento se ofrece como mediador y coordinador entre la recopilación de denuncias de afectación, su localización y canalización de los datos», añadió el munícipe.

PROTECCIÓN / Desde hace unos años, se ha detectado el aumento de la presencia de jabalíes en zonas de cosecha e incluso en las inmediaciones del casco urbano. En el caso de este municipio, la proximidad con el parque natural de la Serra d’Irta y la zona húmeda de la Marjal contribuye a la expansión de su número. «Hay gente que tiene pequeñas extensiones y opta por hacer vallados para protegerse de esta presencia, pero esto no es aplicable en las fincas grandes de cultivos como la alcachofa», tal y como detalla uno de estos afectados.

Ante este panorama, se ha optado por reproducir la estrategia aplicada en Benicarló. Hace un mes, miembros de la sociedad San Huberto desarrolló una batida en las inmediaciones del Corral del Petiquillo, un monte que separa el término con Peñíscola por el interior. En este caso, interceptaron a 11 ejemplares. Para ello, procedieron a pedir los permisos a la Conselleria de Agricultura y Medio Ambiente. Todo ello pretende paliar un quebradero de cabeza a los labradores.

Noticia publicada en elperiodicomediterraneo.com

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