8 trucos infalibles para tener éxito si vas a cazar patos

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La caza de patos es sacrificada y dura pero puede ofrecerte recuerdos únicos si haces las cosas bien. Toma nota si quieres salir victorioso.

1. ¿Cuáles son los mejores días para salir a cazar patos?

Un patero auténtico se frota las manos de emoción cuando la jornada promete buenas densidades y además amanece nublado con algo de aire. La pega de estos días es que un pato que es de por sí rápido, navegando a vela, a favor del viento, requiere adelantos mayúsculos y reflejos felinos para poder meterlo en el centro de la rosa de plomeo… pero, desde luego, si quieres darte un homenaje patero deberás soportar los rigores del aire y el agua.

2. Si lo intentas al paso al anochecer…

Necesitarás muy buen ojo, hacer tiros rápidos y la ayuda de un perro. Si quieres llevarlo al puesto tendrá que estar bien adiestrado y perfectamente camuflado. Busca cerros situados frente a un río, embalse o laguna, y tómate unas horas algún día antes de la jornada de caza para localizar las rutas que toman. Sentarte cerca de alguna charca querenciosa te adelantará qué resultados podrás obtener.

3. ¿Cómo saber si la charca está tomada?

Al mimar su plumaje pierden plumas, y si las localizas en las orillas, no hay duda: será un buen sitio para esperarlos. En la vegetación cercana al agua verás los pequeños carriles que forman a su paso. Analiza sus pisadas en el barro para asegurarte de que no son garzas, avefrías…

4. ¿Cuál es la mejor estrategia?

La forma más efectiva de hacerte con una buena percha de patos es, sin duda, cazarlos a la espera, ya sea al amanecer, cuando vuelven de alimentarse en los rastrojos, o al atardecer, en aquellas charcas rodeadas de encinas donde los patos dan buena cuenta de las bellotas que alfombran sus orillas. En ambos casos hay que situarse en el puesto con bastante antelación a su hora de entrada y, antes, registrar las orillas en busca de sus huellas palmípedas.

5. Escóndete como puedas de los patos

Un tronco caído, el carrizo o unas zarzas te ocultarán de su excelente vista. Es vital no moverse durante las dos o tres vueltas que realizan de prospección antes de entrar en tu zona de tiro. Colócate con el sol de frente: la zona querenciosa donde crees que se van a posar debe estar al este –por donde sale el sol–.

Por la tarde, en sentido inverso, ya que dispararás contra el crepúsculo del oeste. Sitúate muy cerca del agua: con poca luz, se dispara siempre contra el cielo, y si sobrepasan la línea del horizonte dejarás de ver su silueta. Si los escuchas posarse a escasos metros da una voz para que levanten el vuelo y, ya contra el cielo, abatirlos.

6. La munición, de peso

Lo normal es que cazarlas en invierno, cuando el escudo de plumón y grasa que cubre las pechugas de las acuáticas no es cosa menor. Cargas de 36 gramos y perdigón gordo del 4 o 5 te pueden servir para bajarlas de las nubes. Si puedes, elige chokes cerrados para alargar el tiro al máximo. Intenta no quedarte corto, con un perdigón menor puedes limitarte a herir la caza sin llegar a cobrarla.

7. Busca el ojo del pato

El tiro de acuáticas al paso es de los más complicados. Su vuelo parece sencillo: sin quiebros, más o menos recto… pero ‘comen’ muchísimos tiros. Son aves grandes –salvo cercetas y silbones– y las tiradas se realizan sin demasiada luz: parecerá que vuelan más bajos de lo que lo hacen. Los buenos tiradores de patos dicen que para acertarlos hay que verles el ojo: quizá sea excesivo, pero da una idea de qué distancia es la idónea.

8. Protege tus oídos

Utiliza siempre protección auditiva, incluso si vas de acompañante: no sólo nos afectan los tiros propios. Nunca te sitúes por delante o a la altura del cañón de tu compañero de caza: además de incrementar el riesgos de un trágico accidente, el impacto sonoro será mucho mayor. Lo mismo ocurre en modalidades de menor –sobre todo en ojeos desde puesto fijo– donde se suele estar expuesto a disparos cercanos.

Extrema las precauciones con los niños: su sensibilidad al ruido es mucho mayor. Existen cascos especiales para ellos, y acostumbrarles a que los utilicen servirá de paso para que tomen conciencia de lo importante que es proteger sus oídos.