5 razones incontestables para cazar hembras de corzo este invierno

corzo

Si la planificación se hace de forma correcta es necesario un plan de aprovechamiento sostenible para gestionar las poblaciones de corzo.

Por Ciencia y Caza

1. Prevención enfermedades

En enclaves como la Cornisa Cantábrica el censo de corzos se ha visto afectado muy notablemente por la presencia de enfermedades como la sarna y la Cephenemya stimulator –el gusano de la nariz–. En ambos casos, la aparición de brotes se asocia a la presencia de altas densidades, y la herramienta de gestión que tenemos a nuestro alcance, de manera casi exclusiva, es un adecuado control de los censos de la especie.

Redundando especialmente en el caso de la Cephenemya donde se llegó a pensar en las primeras etapas de aparición del proceso en nuestros montes, se ha podido comprobar con el paso del tiempo que el control poblacional resulta eficaz para minimizar su impacto.

2. Conservación de recursos vegetales

Las áreas sobrepastoreadas por corzos o por otros ungulados silvestres y domésticos están expuestas a una pérdida notable de biodiversidad vegetal, poniendo incluso en peligro especies endémicas, más si cabe cuando en los últimos años nos enfrentamos a episodios prolongados de sequía que comprometen la regeneración de los suelos. Una gestión adecuada del corzo prevendrá la aparición de estos procesos de empobrecimiento del suelo que, a medio plazo, pueden ser responsables de otros problemas.

3. Control de daños

En algunos territorios las densidades de este animal se han incrementado notablemente en los últimos años, llegando incluso a superar cifras de 20 ejemplares por cada 100 hectáreas.

En estos casos, o incluso con una densidad muy inferior pero en entornos de peor calidad, son capaces de causar un impacto importante en los cultivos provocando daños cuya repercusión económica, como plantea la normativa vigente, recae sobre el titular de los terrenos si éste no establece las medidas oportunas para un adecuado aprovechamiento de la especie responsable. De aquí surge la necesidad de establecer un plan de gestión que incluya también el control de las hembras.

4. Mejora de los trofeos de corzo

Una sobreabundancia de hembras permite que machos jóvenes y otros de menos calidad tengan la posibilidad de reproducirse. Este hecho da lugar a la presencia de crías con un menor potencial de desarrollo, que incluso, pueden portar defectos de origen genético de progenitores que, cuando las poblaciones se encuentran en equilibrio, nunca tendrían la opción de cubrir a una hembra, ya que los machos dominantes y de mayor envergadura se lo impedirían.

5. El valor de su carne

Además de otras razones de índole más técnico, es necesario apostar por la carne de caza como un recurso de vital importancia en nuestras zonas rurales. La carne de corzo es cada vez más apreciada, lo que implica que un aprovechamiento sostenible de las hembras, cuando se hace una previsión adecuada del destino de las carnes de los ejemplares abatidos, es un importante recurso económico:  no son pocos los industriales del sector que demandan este tipo de productos.

La corza blanca que enamoró a los cazadores el año pasado

Cualquier imagen en la que aparezcan una hembra con sus crías suelen ser bonitas y entrañables. En este caso, la peculiaridad del pelaje de uno de los corcinos hace que el vídeo sea espectacular.

Una corza campeando con sus dos corcinos no tendría que ser noticia ni convertirse en viral pero si uno de ellos es de un color blanco inmaculado, las imágenes son de esas para guardar siempre.

En animal parece que tiene toda la capa blanca pero presenta una peculiar mancha en la parte trasera del cuello, que parece mantener la pigmentación habitual de los corzos.

Estas imágenes fueron filmadas en Soria durante el mes de julio de 2019 por Carlos Villar y la revista Jara y Sedal habló con él.

El joven que grabó a un corcino blanco en Soria: «Soy un privilegiado»

La naturaleza nunca dejará de sorprendernos y regalarnos momentos únicos como el vivido el 26 de julio de 2019, por el joven soriano Carlos Villar, de 29 años de edad. Villar se encontró con una imagen un tanto peculiar al ver un corcino blanco casi en la totalidad de su pelaje. Fue en las cercanías de su ciudad natal donde dio con el extraño cérvido.

«Me encontraba cazando, ya que tenía precinto de rececho de corzo, cuando vi la impactante imagen», ha explicado el cazador a Jara y Sedal. «Al principio estaba bastante lejos. Creía que era un cabrito que se había juntado. Al grabarlo con la cámara, vi que se trataba de un corcino blanco», dice sobre el instante en el que se topó con la peculiar imagen.

«No es muy normal», dice el joven, que asegura que se han sorprendido todos los cazadores de la comarca que conoce. «Alguna vez en alguna imagen lo había visto, pero no es un caso muy normal en nuestro país», reseña.

Sobre el pequeño cérvido, el joven añade que «tendría apenas dos o tres meses», y explica que el corcino «tenía un comportamiento totalmente normal. Estaba comiendo en unas tiras de trigo que habían dejado los agricultores», concluye.