4 consejos para hacer esperas de jabalí en las noches de verano

espera jabalí

¿Reglas para una espera de jabalí en verano? te las sabes de memoria. Aquí hablo de mis experiencias para aguantar cómodamente en el puesto y no echar todo al traste.

Por Carlos Vignau

espera jabalí

El estío es la época perfecta para salir al monte cuando la luna lo ilumina todo y el calor da la tregua necesaria para pasar más tiempo esperando la llegada de algún cochino. Pero ojo: no somos los únicos que nos revolucionamos con las altas temperaturas…

La red salvavidas

Los mosquitos salen en manada, sedientos de sangre, y un pequeño enjambre puede hacértelo pasar realmente mal. Si quieres protección total rocíate con spray repelente. ¡Es lo mejor! Pasarás una noche estupenda contando estrellas ya que ningún jabalí osará acercarse a menos de 500 metros.

Yo me compré una gorra hace dos veranos que traía una red muy fina incorporada. Al principio resultaba incomoda, pero cuando ves que los mosquitos no pueden traspasarla para llegar a  tu piel te acostumbras rápido. 

Esperas de jabalí, bocatas de papel

Si, como a mí, el mero hecho de estar encaramado a una encina te abre el apetito, no lo dudes. Un bocadillo de dimensiones contenidas y una botella de agua serán suficientes para calmar a la bestia que llevas dentro. Es mejor llenar el estómago a que empiece a rugir a media noche. Eso sí, olvídate del tradicional papel de plata.

Abrir algo envuelto con ese material en plena noche es como poner la radio a todo volumen, todo el monte te escuchará. Lo mejor es envolver tu manjar en un paño y llevarlo en una bolsa de tela. ¡Ah! Y procura masticar despacio, no como un gorila… 

El humo de la victoria

No fumo ni nunca lo he hecho, pero desde niño he acompañado a mi padre en sus aguardos. El jefe, máximo responsable del agujero de la capa de ozono, era capaz de aniquilar una cajetilla de BN cada noche de espera. Uno de mis recuerdos favoritos es aquella centella naranja, incandescente, que volaba arriba y abajo en las noches de verano.

Habrás oído que fumar en una espera es lo peor que puedes hacer, que el cochino recelará del humo. Yo después de años de aguardos patrocinados por Philip Morris jamás detecté que algún jabalí se percatara de la chimenea que del chaparro manaba. Además, era una forma fiable de controlar la dirección del viento y casi siempre salíamos victoriosos. No pretendo hacer apología del tabaquismo, pero si eres fumador destierra el temor a ser descubierto por tu vicio.

Prepara el aguardo al mediodía

Si algo tiene el verano es que los días son larguísimos. Aprovéchate de las muchas horas de luz para revisar los comederos y los pasos durante la mañana. Si lo haces a última hora del día o justo antes de colocarte en el aguardo dejarás un rastro inconfundible que llevará la señal de peligro hasta las napias de tu jabalí.

Aunque haga calor, yo lo suelo hacer a mediodía. Si madrugas para hacer la revisión es posible que sorprendas a algún jabalí de careo mañanero y estropees el posible aguardo, así que coge una botella de agua helada para el camino, moja tu camiseta en una fuente y sal en busca de huellas con el sol en todo lo alto. Es la única manera de no estropear el escenario antes de la obra final.