La primavera es el momento idóneo para que los cazadores trabajen por su coto. Toma nota para cuando puedas visitarlos.

Por Juan Arce

1. Revisa los puntos de agua

Antes del verano tenemos que prever el agua de que vamos a disponer en época de escasez, porque las reservas de agua van a ir disminuyendo y tenemos que conocer qué capacidad de embalsamiento de nuestra finca. Lo primero es identificar el problema: con la ayuda de un técnico de campo debemos patearnos los cuarteles de caza y prever si las fuentes de agua –ríos, arroyos, manantiales, charcas, fuentes…– que dan de beber a la fauna pueden llegar a secarse o no durante los meses de mayor calor. Su número tiene que abastecer a todos los inquilinos del coto, así que considera si es oportuno construir alguna charca en lugares estratégicos o distribuir algún que otro bebedero artificial.

2. Repasa los caminos

El repaso de caminos y su mejora es fundamental para poder asegurar el acceso a todos los puntos de la finca. La llegada del buen tiempo es el momento idóneo, pues nos permite trabajar con mayor rapidez y que el firme se asiente antes. Esta tarea se debe llevar a cabo todos los años, porque las lluvias provocan baches y corrimientos de tierras que pueden impedirnos el paso en un momento ‘crítico’. Basta con un repaso del firme con una cuchilla motoniveladora y unas buenas cunetas para que aguanten el invierno.

3. Siembra pensando en las palomas

No podemos olvidarnos de las tiradas de las tiradas de media veda. Sembrar en tu coto pensando en las tórtolas y las palomas tiene más ventajas que cebar, ya que al mismo tiempo estaremos ofreciendo refugio a la fauna recién nacida en primavera y una buena fuente de alimento en la época de escasez al ser un foco de insectos e invertebrados. Las siembras de primavera que recomendamos son las de leguminosas, tales como garbanzos, vezas y yeros, muy querenciosas para palomas y tórtolas y que además nos sirven para acumular nitrógeno para posteriores cultivos de invierno.

4. Aprovecha los pastos del coto

En las fincas exclusivamente cinegéticas es fácil que se acumule mucho pasto en primavera, un auténtico peligro durante la época de incendios. Una solución es llegar a un acuerdo con los ganaderos para que durante esta estación y el comienzo del verano aprovechen el de las zonas más expuestas. Conseguiremos, por un lado, un beneficio económico, aunque sea escaso, y por otro, reduciremos el riesgo de incendio alrededor de caminos y carreteras de paso y zonas expuestas a trabajos con maquinaria.

5. Repara los vallados

Los límites de la finca suelen ser puntos conflictivos, pues en ellos confluyen otras formas de gestión que pueden chocar con nuestros intereses. Aprovechando el buen tiempo repasaremos esas lindes, si se trata de una finca abierta, y los vallados, si es cercada, para asegurar que todo está preparado para el comienzo de la temporada. Fíjate en todas las señales del campo: desde las rodadas que delatan el paso de vehículos hasta las gateras y las querencias de las reses, donde estableceremos zonas de tránsito de especies de mayor, prestando atención a la malla en busca de zonas cortadas o más bajas de lo normal: quizá sea el paso de algún furtivo. 

6. Prepara las esperas en tu coto

Las temperaturas nocturnas de mayo dibujan el escenario perfecto para planificar tus noches cochineras. El termómetro no será un obstáculo para soportar largas horas al relente, aunque tendrás que mantener a raya a los mosquitos. Los jabalíes se mueven más en estas fechas en busca de zonas con agua donde refrescarse. Si andas con ojo y das con esas zonas donde acuden a revolcarse, sólo tendrás que elegir el mejor lugar en el que montar el puesto. Para ello, recuerda: ten en cuenta el viento dominante y as sombras que produce la luna y trata de colocarte en un zona elevada.

Foto: Ángel Vidal

7. Ofrece alimento a la fauna

La capacidad de carga de una finca es la que permite calcular el número de capturas anuales. Se suele calcular en la época de menor disponibilidad de alimentación, los meses de estío. Aun así, la realidad, y la climatología, puede dar al traste con cualquier previsión y con toda la paridera de nuestras especies de caza. La suplementación de alimento, con granos de cereal o piensos compuestos, es la solución perfecta para que los animales de los cotos de los cazadores pasen el verano lo mejor posible.

8. Realiza censos de primavera

Para poder fijar los cupos de capturas tenemos que conocer el estado las poblaciones. Tanto para la caza menor como la mayor, los censos realizados en primavera, cuando empiezan a salir las polladas y las parideras, nos ayudan a definir lo que se puede cazar durante la temporada. Se suelen llevar a cabo mediante los conocidos como transectos lineales, es decir, paseando con el coche en trayectos estratégicos observando en varias direcciones y apuntando todo aquello que divisamos. Son fiables en el caso de la mayoría de las especies, tanto perdices, liebres… como la mayoría de los cérvidos. El cuento cambia con el jabalí, que debido a su carácter huidizo y arisco que hace que ningún método de censo sea fiable para calcular sus poblaciones.

9. Trabaja para prevenir los incendios en tu coto

Hazlo levantando cortafuegos en mitad de una sierra o de fajas contraincendios en las zonas colindantes con caminos o carreteras. La diferencia: con los primeros eliminarás casi por completo la vegetación creando una barrera o discontinuidad en el monte; con las segundas permites la limpieza de matorral, dejando la capa vegetal y disminuyendo la masa potencial que se puede quemar. Los cortafuegos cumplen otra función: nos sirven para colocar los puestos de futuras monterías. Las fajas aportan un plus de tranquilidad frente a conductas imprudentes que puedan iniciar una catástrofe.

10. Reforma las naves y las viviendas

Las inclemencias del tiempo y el desgaste por el uso pueden propiciar humedades, desconchones en la pintura y pequeñas roturas en bajantes o en la carpintería exterior tanto de las viviendas como de las naves de tu finca. El agua es un elemento que penetra sigilosamente en las estructuras ocasionando la ruina de cubiertas y paredes de una nave o casa. La intervención de un albañil o un fontanero no suele ser una inversión muy costosa. Es ahora, en los meses más cálidos, cuando debemos aprovechar para arreglar esos desperfectos… antes de que vayan a más.

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